Fuese y no hubo nada

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

Hoy viernes apenas queda eco del debate general que celebró el Parlamento andaluz este miércoles sobre la situación de la comunidad. Fuese y no hubo nada, como citó la propia presidenta andaluza de Cervantes, el estrambote dedicado al túmulo de Felipe II en Sevilla, considerado un emblema del fútil figureo hispalense. Acaso la intención de afianzar en el personal la idea de que no se adelantarán las elecciones autonómicas, que era el leiv motiv principal del pleno convocado por Susana Díaz. La presidenta demuestra un gran interés en hacer ver que quiere agotar la legislatura. Ha dejado correr el plazo para celebrar los comicios antes de verano, pero sin duda están todos los radares activados en el estado mayor de San Telmo/San Vicente, por lo que pueda pasar, sobre todo en la política nacional. De hecho, por mucho que la presidenta andaluza insista, a los parlamentarios de la oposición les quedó la sensación de que la presidenta en vez de un discurso había lanzado un programa electoral, es decir que mientras negaba por un lado el anticipo por otro iniciaba la carrera y preparaba el año electoral que viene, incluidas municipales. Puede resultar un poco mosqueante tal batería de medidas como la que planteó la presidenta, cuando ni se trataba del debate del estado de la comunidad, que es de mayor nivel e incluye propuestas de resolución, y que debería tocar en noviembre.

Fuese y no hubo nada, pues, salvo cotilleos de lenguaje no verbal, atisbos de futuras alianzas para consumo de iniciados, cábalas ante un supuesto Parlamento más fragmentado, la consolidación del cambio de estilo de la presidenta, empeñada en templar y moderar su gestualidad, la guerra de guerrillas en Twitter, donde por cierto se vio a los del PP muy disciplinados en lanzar a la Red las promesas repetidas y no cumplidas por la presidenta en sus respectivas circunscripciones. Demasiado, porque no derrocharon entusiasmo en jalear a su líder. La impresión era que el debate lo había ganado la presidenta sobre todo por incomparecencia del contrario, que la oposición no logró aprovechar la oportunidad de lucimiento que el pleno le ofrecía, y más con tantos frentes abiertos.

Contemplando el debate por TV resultaba aún más palmaria la endogamia sevillí en que cae la política andaluza y sus representantes. Cuando empezaba la autonomía, se pensaba en un Parlamento pequeño integrado por alcaldes, que se reuniera ocasionalmente, según me contaba hace poco Rodríguez de la Borbolla. Pero fueron los propios partidos los que lo impidieron y forzaron la construcción de la institución actual, a la que incluso de vez en cuando hasta se plantea incrementar sus escaños.

Visto lo visto ayer, habría que pensar si el denostado túmulo cervantino no sigue vigente. Desde luego, a l@s orador@s les faltó nivel. La alta retórica ha servido para mantener a raya la catástrofe, decía Steiner. Qué añoranza de nada que remotamente se le acerque.

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