Frío

CITA EN EL SUR

En Málaga está cada vez más difícil seguir los dictados de Freud

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Freud se pronuncia 'froid', que es 'frío' en francés y se pronuncia 'fruá'. A estas alturas Freud nos deja fríos y eso que dejó fritos a nuestros padres. Suya es la metáfora de matar al padre para referirse a cuando los apartamos para madurar, una especie de quítate tú para ponerme yo. La mitología griega se ocupó de todo eso con historias donde ya está todo. Edipo, Electra, Medea «¿me dea?» es como un malagueño castizo pide al padre que se aparte). No sé cómo se quedaría Freud (imagino que como está, frío, que se dice 'kalt' en alemán) si supiera que la semana pasada detuvieron en Málaga a un joven de 19 años por agredir a su padre en la puerta de la Comisaría Provincial. Para pegarle a un padre hay que tener una mente perversa, para hacerlo ante la Comisaría Provincial hay que tener una mente cortita. Lo que Freud pensase podría decirlo incluso en español, idioma que aprendió por su cuenta. Una de sus obras más importantes es 'La interpretación de los sueños', pero no se ocupa en ella de por qué nos entra tanto sueño después de comer, mientras en La 2 el guepardo trata de alcanzar a la gacela y cuando ya está a punto nos quedamos dormidos. Hasta Cifuentes, que no coge vacaciones, duerme por las noches, aunque sea un rato, como Napoleón, que aprovechaba que iba al baño para quedarse levantado y conquistar un par de países. De Egipto se trajo un altísimo obelisco, no sé qué diría Freud de eso, aunque uno, malpensado, se lo imagina.

Los jóvenes se hacían adultos al abandonar el domicilio familiar. Pero la cultura mediterránea se ha traído a Freud a su machista orilla. Que sí, vale, matamos al padre, pero la madre que nos haga la comida e incluso, en algunos casos, nos lave la ropa. Ahora las estadísticas indican que en Málaga se puede seguir matando al padre, pero hay que convivir con su cadáver exquisito. Resulta que tenemos la media de salario juvenil más bajo de toda Andalucía, que ya es decir, y la media de alquiler más alta. Las cuentas no salen. Lo cierto es que hace treinta años tampoco salían y compartíamos vivienda, pero no contábamos con los apartamentos turísticos, ese arma de doble filo. En Ibiza no quedan viviendas para alquiler de larga duración, y hasta los policías huyen con la porra entre las piernas tras no encontrar un lugar donde dormir, aunque sean cuatro horas. Nos iremos a vivir a las afueras, pero para eso las afueras deben contar con infraestructuras que atraigan también a los turistas, que cuando vengan nos dejen de nuevo el centro. Freud se crió en Viena (que aquí se pronuncia 'bollo') pero tuvo que irse a las afueras de Occidente. Resulta que no creía en Dios, pero el Dios en el que no creía era judío (no lo había elegido, como nosotros). Se refugió en Londres, donde ahora tal vez no lo habrían aceptado. Tampoco nosotros aceptamos a casi nadie. Esto es para quedarse, más que fríos, helados.

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