Andalucía en el dieciocho

FRENTES POPULARES

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

Andalucía, es decir, el Ejecutivo de Susana Díaz, no tiene confianza alguna en que el Gobierno negocie con la intención de aprobar este año el nuevo modelo de financiación autonómica. En el entorno de la presidenta se dice sin reparos que Rajoy no aprobará el sistema porque implicaría más dinero para las comunidades y su Gobierno tiene pisado el cuello por Bruselas. En Andalucía se comprende que Cataluña debe entrar en la negociación a través de su nuevo gobierno, pero no que los vaivenes de este condicione de ninguna manera, por acción u omisión, la obligación y el compromiso de Rajoy de dotar a las comunidades de un nuevo sistema del reparto del dinero para cubrir los servicios básicos como la sanidad y la educación públicas. En realidad se opina que lo de Cataluña son excusas del Gobierno del PP para eludir su responsabilidad.

Las declaraciones ayer de Rajoy en Sevilla vinieron a corroborar esta teoría. El presidente dijo que quiere negociar con el PSOE, no con las comunidades autónomas en las que gobiernan los socialistas. «Si quieren un nuevo modelo, aquí estoy, pero necesito sus votos». El mensaje sugiere otro subliminal, la exigencia de los votos socialistas para aprobar el Presupuesto de este año a cambio del nuevo modelo de reparto.

Rajoy criticó a los 'barones' socialistas por fraguar un frente de presidentes para presionarle a negociar el nuevo modelo. Eludió que en ese frente también están, aunque no aparezcan, presidentes de su partido, como los de Galicia y Castilla León, tan contrariados como la presidenta andaluza por el juego al escondite del Gobierno central.

La visita de Rajoy y Sánchez a Sevilla sirve de preaviso de la siguiente cita electoral, la de Andalucía

A Díaz, sin embargo, no se le ve muy entusiasta con formar parte de ningún frente. Hasta ahora ha estado fuera de las conversaciones que han mantenido presidentes como los mencionados del PP y los socialistas de Asturias, Aragón y Castilla la Mancha para presionar por el cambio de modelo cuando se cumplen cuatro años de su caducidad.

Esta es la sensación que tuvieron quienes presenciaron el martes la invitación que el presidente valenciano, Ximo Puig, le hizo a la jefa del ejecutivo andaluz en un pasillo de Fitur para hablar sobre financiación. El valenciano, que también habló con la mandataria de Baleares, Francina Armengol, sí está en la teoría del frente común. Díaz le contestó que sí, que hablarían cuando quisiera. ¿Qué iba a contestar la andaluza a Puig?

Sin embargo, desde la Junta se apresuraron a reiterar cuál es la posición del Gobierno de Díaz sobre la materia. Este no está conforme ni con la estrategia de los frentes ni con la negociación bilateral de Montoro con el PSOE que propuso ayer Rajoy. Lo que quiere Andalucía es que el acuerdo de financiación se cocine en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde están representadas las comunidades y el Gobierno. Este es el que tiene que mover ficha primero, presentando un borrador.

En lo que sí parece interesada Díaz es en lograr un acuerdo con los grupos políticos andaluces para llevar a Madrid una cartera de mínimos con el respaldo unánime de toda la Cámara. Ha dado instrucciones a María Jesús Montero, consejera de Hacienda, y a Mario Jiménez, portavoz del Parlamento, de negociar con discreción ese documento.

Esta estrategia de que se le vea más interesada en pactar con los grupos de la oposición andaluza que con los presidentes autonómicos de su partido encierra también una intención política, la de convencer de que de verdad solo piensa en un futuro en Andalucía con vista a esas elecciones que solo ella sabe en qué fecha se celebrarán.

«Señor Mariano Rajoy, soy la presidenta de todos los andaluces, voten al partido que voten, y defiendo los intereses de todos», respondió Díaz en su Twitter ayer sobre el órdago del presidente para negociar solo con el PSOE.

Con el propósito de no salirse del marco andaluz se hará la foto este martes con Pedro Sánchez en el primer contacto del secretario general del PSOE con militantes en Sevilla tras su reelección en junio. Una Sevilla, es decir Andalucía, que vuelve a ser epicentro de la política nacional. Tanto la visita de Rajoy como la de Pedro Sánchez este martes sirven de estreno a la precampaña de la que será la próxima cita con las urnas en España, las elecciones de Andalucía.

Rajoy de alguna manera, a su estilo, respaldó a Moreno al avalar su primera promesa electoral, la de los 600.000 empleos. «Y uno más», le contestó Juan Marín, dejando evidencias de que su estrategia para ganarse el puesto de candidato a la Junta consistirá no solo en marcar distancias con Susana Díaz y su gobierno, sino en confrontar con Juanma Moreno, con quien compite por ganar votos urbanos y de los pequeños empresarios y autónomos de ciudades medias.

Con vista a esas elecciones andaluzas ha entrado en juego la no confluencia, por ahora, de Podemos e Izquierda Unida. La inscripción por parte de Teresa Rodríguez de su marca 'Marea Andaluza' como una formación para concurrir a las elecciones ha enrarecido el proyecto de alternativa al PSOE por la izquierda. Antonio Maíllo ha reaccionado con salir él solo y primero en una ofensiva para conformar ese frente de unidad popular «sin nombre aún», insiste. Podemos e IU vuelven a tener algunos roces y no precisamente amorosos.

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