Una foto y algo más

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

SUSANA Díaz y Pedro Sánchez protagonizan, a lo Chenoa y Bisbal, un reencuentro hoy en Sevilla con mucha expectación. Nadie apuesta porque haya 'cobra' como la hubo en julio pasado, cuando el secretario general del PSOE clausuró el congreso regional que reelegía a Díaz y aquello terminó como los 'triunfitos'.

El interés electoral del PSOE ha pesado para que hoy sea posible la foto de Díaz y Sánchez juntos. Era una anomalía que el líder de los socialistas no pisara el territorio que más votos da en España a todos los partidos, pero sobre todo al suyo. El equipo de este en Ferraz lleva tiempo tanteando el terreno andaluz, donde Díaz controla con la máxima atribuida a Alfonso Guerra ('Quien se mueve no sale en la foto'). Sánchez envió a Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, antiguo amigo/enemigo de la presidenta andaluza, como en las películas de indios se envían a los exploradores del séptimo de caballería. Regresó un poco escaldado, dicen, pero había al menos señalado el camino.

La pipa de la paz ha sido posible por el hallazgo de la buena sintonía entre José Luis Ábalos y Juan Cornejo, los números dos. Tienen en común cierta grisura eficaz que los hace imprescindibles para sus jefes y un talante de no darse demasiada importancia, lo que hace que se caigan bien. Cornejo además es muy emotivo y no sabe disimular lo contento que está con el cambio en Ferraz de Ábalos por César Luena, que lo traía loco. Lo desquiciaba. No lo tragaba, vamos.

El acierto de Ábalos y Cornejo está en no ser pretenciosos con la movida andaluza de Sánchez. Se conforman con que el reencuentro hoy de los dos antiguos rivales dé una apariencia de normalidad a un PSOE necesitado de superar el trauma de Podemos. El partido morado se lo está poniendo fácil con sus meteduras de pata sobre Cataluña.

La misma Cataluña, aunque no solo, que hizo fracasar a Díaz en la batalla por el liderazgo del PSOE. El traje de españolista que le cosieron los del PSC... Y ahora parece que las decisiones de Sánchez de apoyar la legalidad constitucional sin escarceos con los independentistas, lo que siempre defendió Díaz, está ayudando a limar diferencias.

Eso y el interés electoral, insisto. Díaz se ve fuerte para ganar ella sola en Andalucía, pero no quiere que se le culpe de un mal resultado en España. «Para lo que quiera, Pedro, me va a tener», dice en público y en privado. Ella solo aparecerá hoy por la mañana para la foto. Un ratito. No irá al acto central de la tarde con los militantes, pero no le va a poner piedras a Sánchez: Como en Granada, hoy en Sevilla le acompañarán dos incondicionales de la presidenta: el alcalde Juan Espadas y la secretaria provincial de Sevilla, Verónica Pérez, la de la «autoridad en el PSOE soy yo». Esta foto sí que tiene morbo.

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