LA FIESTA DE LOS LIBROS

Primera Feria del Libro, 1982. :: sur

FRANCISCO MOYANO

HA derivado prácticamente en una costumbre afirmar que los libros en papel, al igual que los periódicos convencionales, tienen los días contados y que terminarán sucumbiendo ante las publicaciones electrónicas y digitales. Esperemos (para que muchos nos evitemos un disgusto) que la capacidad premonitoria de tanto agorero suelto sea similar a la de aquellos que anunciaron que la televisión terminaría con el cine y, naturalmente, con la radio. De momento, los libros siguen gozando de una salud muy aceptable, a pesar de encontrarnos en un país donde los índices de lectores pueden incluso sonrojar. En estos días de verano, Marbella se encuentra en la fiesta de los libros, con la Feria que se encuentra instalada en el Paseo de la Alameda, con duración de prácticamente un mes. Una feria que llegó casi con nocturnidad, con ausencia de toda publicidad y carencia del habitual programa de actividades. No faltaron los agoreros que anunciaban que no se iba a celebrar; nadie sabía quién se encargaba de su organización. Felizmente, a pesar de las carencias manifiestas que le confieren un barniz de pobreza impropia de Marbella, los libreros han vuelto a salir a la calle. Una Feria del Libro que ha carecido de pregón, algo que se venía produciendo desde el primer año de la llegada del PP al Ayuntamiento, tras el periodo de la Comisión Gestora (tuve el honor de pronunciarlo); también se ha echado en falta la presencia de la Banda Municipal de Música; nada extraño teniendo en cuenta que apenas una quincena de músicos la componen en la actualidad. El Hospital Real de la Misericordia, muy cerca de la Alameda, recinto que en los últimos años ha acogido gran parte de la programación paralela a la Feria del Libro, se encuentra ausente como ámbito del acontecimiento; me comentan que se trata de carencia de personal ¿..?. Menos mal que la Sociedad Recreativa y Cultural Casino de Marbella ha dado un paso al frente y alberga diferentes actividades. Doy la enhorabuena a la nueva junta directiva del Casino porque, además de haber terminado con la discriminación de las mujeres al acceso como socias, están consiguiendo cambiar la imagen de la institución y que, además de recreativa, sea realmente cultural. La Feria del Libro cuenta con más de cuarenta actividades, de las que, al menos la mitad, son propuestas de la editorial Algorfa, de Andrés García Baena. Pero Marbella debe tender a la ambición en su desarrollo cultural y lo programado se mueve en el ámbito doméstico, con la ausencia clamorosa de algún nombre de calado nacional, tanto en posibles disertaciones como en firmas de libros. Está muy bien que los autores locales tengamos espacio, pero nunca hay que descuidar la proyección más allá de nuestras fronteras. A pesar de lo dicho, debemos congratularnos de que se esté celebrando y no se haya dado una interrupción, algo que no ocurre desde que en 1982, siendo concejal de Cultura Rafael García Conde, se celebrase la primera edición de la Feria del Libro de Marbella, que fue inaugurada a las siete y media del veintiocho de mayo, con un concierto de la Banda de Música en el templete de la Alameda, y se prolongó hasta el nueve de junio. Se integró en una serie de actividades culturales que la Delegación programó durante los meses de mayo y junio, recogidas en un programa titulado 'Expo-Cultur 82', con una portada que realizó el dibujante, colaborador de SUR, Agustín Casado. Participaron veinticinco librerías de diferentes procedencias y la Delegación de Cultura también instaló su expositor con las publicaciones propias. Llamó la atención la concurrencia de la Editora Nacional de Libros Antiguos, con la muestra de la reproducción de códices del siglo XIII. En torno a las fechas de celebración de la Feria del Libro, una serie de actos se llevaron a cabo en el Museo Municipal (que sería desmantelado en épocas convulsas): el catorce de mayo el filósofo José Luis Aranguren habló sobre Ética y Política; el veintiuno lo hizo Carlos Castilla del Pino sobre Psicoanálisis y Literatura; el 27 Rafael Alberti hizo un recorrido por su trayectoria poética; el dos de junio intervino el hispanista Ian Gibson y el cuatro de junio, las diferentes vertientes del periodismo fueron tratadas por Rosa Montero. También se desarrollaron diversas propuestas teatrales en la Sala de Usos Múltiples, que igualmente sería destruida en «tiempos convulsos».

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