Falta intencionada

No se trata sólo de la situación de adolescentes deportistas, sino del modelo de ciudad

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

Sin apenas tiempo de disfrutar la medalla de bronce de la selección, el partidazo entre Eslovenia y Serbia, las expectativas del Unicaja, la esperadísima aparición del Unicaja femenino, nos anuncian que tres mil escolares de Málaga pueden quedarse sin entrar a canasta. Al final del curso pasado nos anunciaron lo mismo pero todo pareció arreglarse, bastó con un acuerdo entre los clubes, el Ayuntamiento y la Delegación de Educación. Pero ¡oh!, campo atrás, estamos en las mismas. El problema es que no llevaban bolígrafo y el Ayuntamiento no firmó el acuerdo y ya de paso no lo ha cumplido, personal intencionada. Hay vecinos que han denunciado a los colegios por el ruido causado en entrenamientos y partidos. Sienten como si el partido se jugara en casa, en la suya, alguien botando en el salón, un entrenador gritando desde el baño, un equipo coreando un lema en la cocina. Sorprende que en una ciudad donde el nivel de ruido es superado hasta casi por los funcionarios que controlan los niveles de ruido la gente se moleste por un contraataque, pero es cierto que hay viviendas donde si te asomas demasiado a la ventana caes en la zona, de donde debes salir rápido para que no te piten. A parte de que una buena máxima para manejarse por el mundo es tratar de no molestar a los demás, y molestarse todavía menos, esto es la ciudad, un pacto entre tribus, como dijo Carlos Fuentes, y el pacto fue ese acuerdo incumplido.

Resulta que Málaga cuenta con una extensa red de campos de fútbol municipales (¡con gestión privada!), una estimable cantidad de centros deportivos con piscina, pero la infraestructura para el baloncesto es lastimosa. Por eso muchos clubes entrenan en colegios que ceden sus pistas fuera del horario escolar. Las pistas de los colegios suelen estar adaptadas para la práctica del deporte en horario escolar, por lo que no están insonorizadas, muchas de ellas no están ni a la sombra, pero eso es otro cantar. El Ayuntamiento se comprometió a dotar esos campos de paneles que amortiguasen el ruido, pero desde el Ayuntamiento explican que andan buscando la partida presupuestaria para dicha instalación ¿dónde estará? El primer club afectado es Adesa (los equipos de Salesianos), pero podrían seguir otros también amenazados. Las quejas vecinales producen multas a los colegios que estos trasladan a clubes sin apenas presupuesto. No se trata de los niños y niñas que entrenan, sino de la ciudad. ¿Qué ciudad queremos? ¿Qué deseamos que hagan nuestros adolescentes por las tardes, los fines de semana? ¿mirar una pantalla encerrados en su cuarto, dar vueltas por las plazas donde siempre hay un buen amigo dispuesto a enseñarles a hacer la o con un canuto, un bazar donde comprar otra cerveza, un grupo donde gritar aburridos para que los mismos vecinos llamen a la policía que debería ocuparse de temas más graves? Para jugar partidos el Ayuntamiento debe encontrar la partida. De camino a ver si encuentra el bolígrafo y firma lo que acordó. Y lo cumple. Son tres cosas. Málaga se merece este triple. Perdemos de dos y el partido se termina.

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