El factor precio

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

La caída del turismo nacional en la Costa del Sol es un fenómeno que viene sucediendo desde que los destinos competidores salieron del mercado por la inestabilidad política y la inseguridad, como Turquía, Túnez o Egipto. Un descenso al que se le ha ido quitando hierro y que para desdicha del sector se ha ido agravando hasta el punto de que en un verano histórico como el actual, la reserva de noches hoteleras por parte de españoles acumula un descenso del 11,5%. Este porcentaje supone la cifra de casi medio millón de pernoctaciones, que contrasta con un crecimiento de 171.000 estancias en apartamentos turísticos. Pero ni sumando el aumento de pernoctaciones en camping y en casas rurales se alcanza la cifra del negocio perdido por los hoteleros. La incógnita está en saber cuántas se han realizado en las viviendas vacacionales, de las que no existe ninguna estadística. Por eso la duda es si los españoles han dejado de mirar hacia la Costa o simplemente han cambiado su forma de alojarse. La respuesta debía ser un objetivo prioritario para el destino si se quiere evitar que cuando 'resuciten' los países competidores la Costa no se vea ante la tesitura de que los españoles no llegan y los extranjeros, que están compensado la bajada del turismo nacional, dejen de hacerlo. Las causas de esta bajada son múltiples, pero la primera que salta es la de la subida de precios de los hoteles, que acumulan ya varios veranos en los que la proliferación de gangas se ha transformado en una carrera por elevar tarifas y comprobar que aún así llenan, pero por el tirón internacional. Los españoles cuando ajustan cuentas de lo que tendrán que pagar para disfrutar de la Costa constatan que con ese presupuesto pueden ir a Venecia y hasta al Caribe. De ahí que una de las explicaciones es que con la recuperación económica se han incrementado los viajes fuera del país. Frente a este escollo, hay también quien cree que si se quiere aspirar a un turismo de calidad, el factor precio supone una criba natural de turistas. De una forma u otra, mal vamos si la Costa pierde su activo de tener una gran relación calidad- precio. Luego lo lamentaremos.

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