EXTREMADAMENTE TÚ

Pistas en el laberinto

SANDRA PEDRAJA

Kassel no invita a la lógica, así titula Enrique Vila-Matas el libro que dedica a contar la historia de un escritor invitado a sentarse una semana en un restaurante chino en calidad de 'escritor residente' en la Documenta para convertirse en una instalación artística. En ese título pensé cuando llegué el pasado verano a Kassel, la ciudad alemana que alberga la exposición quinquenal y me encontré con un cartel anunciando la actuación del Niño de Elche. Aunque al principio la sorpresa me hizo dudar, me di cuenta de que solo era un shock fonético, pues nada tenía más sentido que la presencia de Francisco Contreras Molina en una exposición dedicada a mostrar las vergüenzas de Europa.

El Niño de Elche tampoco invita a la lógica clásica, sus extremos están sin acotar en constante expansión creativa como pocas veces he visto en ningún artista. Su imaginación es capaz de juntar la música rave con verdiales, pasar de Miguel Hernández a Bacon, desangrar la realidad con una sonrisa mientras revoluciona el flamenco sin despeinarse ante el desconcierto de los puristas. Otra muestra más de la capacidad de este artista es su último proyecto, Esquirla, una banda formada junto al grupo de rock instrumental Toundra. Paco vive cada actuación como si fuera la última mientras vomita ideas para volver a llenarse, mezcla y remezcla cultura popular, se revuelca en ironías y recorta distancias con el pensamiento crítico. La última vez que Francisco Contreras visitó Málaga no se subió al escenario, a ras de suelo nos recitó poemas de su libro 'No comparto los postres' en la sexta edición del Festival de Poesía y terminó compartiendo las críticas recogidas por las redes hacia él en un alarde de no-ego.

El Niño de Elche volvió anoche a Málaga a la Cochera Cabaret con 'Voces del Extremo', el disco que estrenó en el SMS Festival. Voces que siguen siendo extremas, no aptas para remilgados, puristas y gentes de poca fe en la evolución del arte.

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