Extraña mente

JOSÉ ANDRÉS TORRES MORA

Si algo se le puede pedir a un gobernante es que conozca la sociedad que va a gobernar. No es fácil, porque todos, gobernantes y gobernados, tendemos a confundir el mundo con nuestro mundo. Cuando una sociedad está muy fragmentada en clases, o comunidades lingüísticas, o religiosas, todos solemos tener un ángulo ciego por el que se nos escapa buena parte de la realidad social, y que la sociología ayuda a corregir.

Se critica al nuevo president de la Generalitat, el señor Torra, por haber escrito, referidas a quienes llegaron a Cataluña procedentes de otras regiones de España, cosas como esta: «Están aquí, entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano».

Lo cierto es que, más allá del muy merecido reproche intelectual, moral y político que se le hace al señor Torra, también conviene señalar su preocupante desconocimiento de la realidad social catalana. En la última encuesta del Centre d'Estudis d'Opinió, al igual que todas las anteriores, hay dos preguntas que, si se cruzan, dan unos resultados que deberían hacer pensar al nuevo president de la Generalitat. La primera es «¿Cuántos abuelos nacidos en Cataluña tiene usted?». La segunda es una escala sobre el sentimiento de pertenencia, en la que se les pide a las personas entrevistadas que elijan la posición que mejor refleja sus sentimientos de identidad territorial: «1) Solo española; 2) Más española que catalana; 3) Tan española como catalana; 4) Más catalana que española; y 5) Solo catalana».

El 48% de las personas cuyos cuatro abuelos nacieron fuera de Cataluña declaran que se sienten tan catalanas como españolas, una posición que solo comparte el 10% de las personas cuyos cuatro abuelos nacieron en Cataluña. Es más, cuando se les pide que se sitúen en esta escala a quienes tienen sus cuatro abuelos nacidos en Cataluña, el 58% declaran que sienten exclusivamente catalanes, sin mezcla española. Y cuando se les hace la misma petición a aquellos cuyos cuatro abuelos han nacido fuera de Cataluña, solo el 9% contestan que se sienten exclusivamente españoles.

Por otra parte, cuando se les pregunta en qué idioma quieren hacer la entrevista, un 25% de los entrevistados cuyos cuatro abuelos nacieron fuera de Cataluña elige que le hagan la entrevista en catalán. Por el contrario, solo el 9% de quienes tienen los cuatro abuelos catalanes pide que se la hagan en castellano. De modo que si alguien muestra un carácter más impermeable a la identidad de los otros, a su cultura y a su lengua, no son los nietos de quienes llegaron, sino algunos nietos de quienes ya estaban. La realidad social catalana es justo al revés de como la ve el hombre que va a gobernarla.

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