Las expectativas de Dani Pérez

Dani Pérez, en las presentación de su candidatura esta semana a la alcaldía de Málaga. /Francis Silva
Dani Pérez, en las presentación de su candidatura esta semana a la alcaldía de Málaga. / Francis Silva

El candidato del PSOE al Ayuntamiento de Málaga tiene que tener cuidado con lo que dice, porque genera unas ilusiones que después no son tales

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Dani Pérez tiene en su mente ser el próximo alcalde de Málaga. Ya ha conseguido la que hasta ahora era su principal expectativa, ser el candidato de los socialistas. Lo ha logrado sin resistencia interna. Le costó más llegar a ser el portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga, pues el anterior secretario general, Miguel Ángel Heredia, no creyó en él cuando María Gámez decidió hacer mutis por el foro. Sin duda, que ha perdido un año para darse a conocer entre los malagueños. Pérez tiene como expectativa ser el primer alcalde de la otra parte del río, la considerada menos pudiente. Hasta ahora, los primeros ediles vivían en la zona este o en el centro. El socialista quiere alimentar ese dato para ganar la simpatía de las clases más populares, las más numerosas. Como táctica no está mal, aunque se equivocará si cree que por el mero hecho del lugar de nacimiento o residencia, en su caso Miraflores de los Ángeles, se consigue una Alcaldía. Hay que tener un modelo de ciudad. Y que sea claro. En este sentido no ha empezado dando esta sensación. Uno de los primeros mensajes del candidato socialista ha sido un bandazo, al manifestar que hay que bajar la altura de la torre del puerto. Todo parece indicar que se ha mostrado así y ha cambiado su posición inicial de apoyo para ganarse al sector pedrista del partido, que reclamaba más beligerancia contra el proyecto diseñado por el arquitecto Pepe Seguí. Está claro que no hay ni debe haber un pensamiento único sobre estos asuntos. El propio Dani Pérez lo ha demostrado. De momento ya tiene dos opiniones diferentes sobre un mismo tema. Debe tener cuidado porque le puede pasar como a su secretario general, Pedro Sánchez, al que ha imitado en esta cuestión, que se acerque mucho a la militancia más radical del partido mientras se aleja de los ciudadanos, que son a la postre los que ponen o quitan alcalde. También ha llamado la atención en este cambio de rumbo (hasta ahora no mostraba pega alguna) el delegado de la Junta en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, que ha aplaudido la versión B de Pérez en este proyecto. Todo un ejemplo de poner una institución al servicio de los intereses de un candidato del partido. Sin el más mínimo rubor. Hasta ahora la Junta de Andalucía iba a piñón fijo con el puerto y el Ayuntamiento. En este tipo de situaciones siempre recuerdo al por desgracia ya desaparecido profesor Antonio Muñoz, uno de los mejores docentes que he tenido. Al tiempo que nos introducía en los vericuetos de la filosofía, siempre manifestaba la importancia de actuar en la vida con dos grandes premisas para evitar ser parte de una manada en la que nadie piensa y te arrastran sin darte cuenta. Coherencia y consecuencia. Coherencia mental a la hora de mantener un discurso único sin dar bandazos en la vida. Y consecuencia a la hora de actuar cómo realmente se piensa, o sea, que no se debe pensar en blanco y actuar en negro. Eso no quiere decir que no se pueda cambiar de opinión, sino que se toma un rumbo diferente en base a un criterio sólido, no para conseguir que te toquen las palmas cuatro sanchistas, como ha ocurrido en este caso. De esta forma ha logrado cumplir las expectativas de esta parte de la militancia. Otra de las medidas de las que hace bandera Dani Pérez es la eliminación del impuesto de plusvalía mortis causa. Es más, ha comentado que la primera medida que adoptará si es alcalde será eliminarlo. Está muy bien, aunque puede estar generando unas expectativas entre los malagueños que finalmente no se cumplan. Más que nada porque no es cierto que vaya a desaparecer. Si mantiene lo dicho hasta ahora, es verdad que va a ampliar las bonificaciones y que beneficiará a más gente. Pero tiene sus matices. Por un lado, la medida afectará solo a la vivienda habitual del difunto. O sea, que si tiene otros casas, o un local o una plaza de parking, los herederos sí que tendrán que pagar la plusvalía mortis causa. Por otro lado, las rebajas de hasta el 95% se aplicarán teniendo en cuenta el valor de la citada vivienda del finado. A más valor, menos rebaja. La medida es positiva, pero se debe tener cuidado. Porque se están creando unas expectativas muy grandes. Dani Pérez debe vigilar eso. Coherencia y consecuencia...

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