De la evidencia científica a San Judas Tadeo

Ojalá haya más foros y más faros en Málaga para iluminar y atraer a Málaga la investigación de calidad a beneficio de la vida de las personas

JUAN ANTONIO ASTORGAPRESIDENTE DEL COLEGIO DE ENFERMERÍA

El pasado día 1 SUR llevó al Museo Carmen Thyssen una pieza de alto valor biotecnológico, un cuadro necesario para otros desarrollos paralelos al de esta Málaga tan museística: en escena, los doctores María Blasco y Emilio Alba; el título : 'Envejecimiento y cáncer'. El auditorio lleno, y en el ambiente, ese deseo de no envejecer ni tener un cáncer, todos dispuestos a escuchar a dos reconocidos expertos que sencillamente en preguntas y respuestas consiguen ese silencio que solo crea la atención por lo interesante. Braulio Medel, poco pródigo en apariciones públicas, quiso ser presentador del acto que patrocinaba la fundación Unicaja, que preside, atraído por 'nuestro Emilio' y por la doctora Blasco, y por ese saber estar atento a la realidad al que añade su sabiduría de banquero y de catedrático. Breve, pero certero, apostó por que se repitan estos foros, y lamentó la escasez del vil y necesario metal en esto de la investigación biosanitaria. La bióloga e investigadora María Blasco optó hace algunos años por su/nuestro país, habiendo tenido estancias relevantes en otros y ofertas irrechazables por su perfil para seguir en equipos de investigación muy avanzados. Es directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO, y destacada referencia mundial en investigación sobre el envejecimiento. Su sencillez e inteligencia le dan una singular solemnidad, esa que acalla a los opinólogos y asombra a cualquiera. Hizo muy digerible en su intervención esto de los telómeros y la telomerasa. Trajo resultados de experimentos con ratones de laboratorio ( la utilidad de estos animales a la ciencia no cesa) para demostrar que el envejecimiento se puede detener y los años de vida pueden ser en un futuro no tan lejano más de los que nos pensamos. También dio cuenta de aplicaciones de fármacos en humanos, correlacionando envejecimiento y cáncer. El oncólogo Emilio Alba, tan conocido no solo entre nosotros, con sus preguntas, delataba la curiosidad del científico para sorprender a todos, incluida a la invitada de honor, y sin pretenderlo (Emilio es así) también con cuestiones de filosofía de la ciencia. Afrontar la inmortalidad que anida en las células cancerosas frente a la vulnerabilidad de nuestros cuerpos, y conocer lo más posible ese comportamiento, o detener el envejecimiento para evitar el cáncer son sin duda cuestiones relevantes y coincidentes, no de un solo foro, para dedicar más interés a estas cuestiones. El entendimiento previo entre personas tan destacadas en su campo hace pensar en la causalidad más que en la casualidad por la que Málaga es el único territorio en el que CNIO tiene sucursal, y creo que mucho futuro. Así que ojalá haya más foros y más faros en Málaga para iluminar y atraer a Málaga la investigación de calidad a beneficio de la vida de las personas. Entiendo que eso es política en grande, aunque a veces los políticos se dedican a otra cosa, tal vez porque la investigación no es cortoplacista y no acude a las urnas. Esto explica por qué existen trabajos científicos publicados con alto grado de evidencia, y por tanto con sólidas recomendaciones, realizados por profesionales sanitarios, pero que no se atienden, más bien se ponen en marcha consignas u ocurrencias de los políticos de turno. Eso aparte de un despropósito es un derroche, y más grave aún en España por lo negativo de sus efectos a largo plazo. La inversión en investigación -considerada como gasto- ha sido recortada de forma severa por el Gobierno central, perdiendo un 35% de recursos económicos en los últimos ocho años, (vuelva usted mañana) con 11.000 investigadores menos, y el CSIC con la eliminación del 15% de su plantilla, con un rigorismo presupuestario impuesto por el cumplimiento del déficit que tiene vetado incluso el dinero disponible. Pese a lo anterior en Málaga hay brotes para tratar de salir cuanto antes de está situación, en los acrónimos: UMA, PTA, BIONAND, IBIMA, entre otros. Un alcalde que se 'entretiene' en recibir, atender y dedicar tiempo ilusionado a personajes relevantes para encumbrar a Málaga, que ha luchado por la Agencia del Medicamento en un torbellino al final fallido, pero que no desfallece en conseguir un polo biotecnológico para Málaga. Una Junta de Andalucía, con importantes recursos públicos educativos y sanitarios, sobre todo humanos, que son un potencial de primer orden, debe luchar para llegar a consensos y, por qué no, la iniciativa privada: la política en grande ha de ser inclusiva para que ganen los ciudadanos. Consensos como los de asociaciones civiles, que aúnan voluntades, entre ellas AIOM, (Asociación para la Investigación Oncológica malagueña), que también tuvo que ver con este primer foro, mayoritariamente compuesta por mujeres dirigentes y diligentes en su junta directiva: Elisa Mata, Isabel Calero, Carmen López, Ángela Abril, ZenAida Gil-Delgado, Inmaculada Bueno, y entre los hombres su presidente, el 'hombre del aparato' (secuenciador), Pedro Luis Gómez, que en el mismo día pasó del Foro al plato de la cena solidaria de AIOM, y como cierre de la misma para recabar fondos, invocaba a San Judas Tadeo para que se compre lotería. Es una suerte poder soñar con que en la Ciudad del Paraíso podamos envejecer más tarde y cercar más al cáncer. Luchemos para hacerlo posible y que en esta Málaga de Feria, Semana Santa, cruceros y museos la ciencia esté a la altura debida. El cuadro vivo que contemplamos en el Carmen Thyssen era de ciencia y arte -... y también tenía corazón, como el de la obra de Simonet- sirvió para convencernos aún más de ello.

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