¿A qué espera el PP?

Ana Barreales
ANA BARREALES

Usted primero. No, por Dios, pase usted. No, no, usted primero, por favor, faltaría más... Y así hasta el infinito. ¿Es exceso de amabilidad o que ambos intentan demostrar que son más amables que el otro? Cuando una conversación de este tipo se prolonga no es porque los dos protagonistas sean muy educados, sino porque ambos tienen especial interés en demostrar que son más educados que el otro.

Algo así les pasa con las declaraciones de Francisco De la Torre y Elías Bendodo (sobre si el actual alcalde repetirá o no para las próximas elecciones) que analizaba ayer Javier Recio en SUR con su habitual tono incisivo. Bendodo dice que se hará lo que diga el alcalde y el alcalde asegura siempre que lo más natural sería que no siguiera, pero que deja una puerta abierta y que finalmente hará lo que diga el partido. Y vuelta a la casilla de salida.

Comenzamos las Navidades pasadas con el alcalde dejando una puerta abierta a continuar en el cargo, poco después de haberla cerrado, precisamente tras unas declaraciones en las que su mujer decía que él no tenía intención de repetir en 2019.

Recuerdo una entrevista que le hice a Rosa Francia en 2012 en las que reconocía que le había pedido alguna vez a su marido que lo dejara, sin éxito, al tiempo que admitía que la idea de verle jubilado y con una vida tranquila le parecía «ciencia ficción». Le preguntaba si De la Torre le pedía alguna vez consejo, a lo que ella me respondió, riéndose, que ya se lo daba ella sin que se lo pidiera, con la absoluta tranquilidad de que él le iba a hacer muy poco caso y que actuaría como le pareciera oportuno, así que eso no le planteaba ningún problema moral.

Francia es una mujer inteligente que no tiene problema en hablar y decir lo que piensa, así que siempre es un recurso periodístico para hablar de sucesión. Especialmente, cuando cinco años después la cosa ha cambiado bastante poco y seguimos en la indefinición del candidato.

La cuestión es que si el partido se pronuncia y Bendodo es cabeza de lista e incluso ganando las elecciones no consiguiera mayoría absoluta y no fuera alcalde se abriría un abismo bajo sus pies. Sería el candidato que habría llevado al PP a la derrota después de varias legislaturas de victoria. Un riesgo demasiado grande para el presidente del partido en Málaga y líder todopoderoso sin enemigos internos relevantes hasta ahora. Así las cosas, tendría más excusa presentarse porque ha sido el actual alcalde quien ha decidido dar un paso atrás y alguien tenía que ponerse al frente que forzarle a darlo.

La cuestión son los tiempos: ¿Qué pasa si llegamos a la primavera de 2018, la fecha que ambos se han marcado para la carrera de la alcaldía y ambos siguen sin apearse de lo de usted primero?

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