"Si ellos van, yo voy"

Quinto cuarteto

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Meses después de que se generase toda la polémica de las ya famosas ‘ventanas’ de la FIBA, la selección española ha jugado y ganado su primer encuentro en este paréntesis de la temporada ideado para los encuentros de clasificación para el Mundial 2019 que ha partido al baloncesto europeo por la mitad con una guerra entre la Federación Internacional y la Euroliga cuyas consecuencias están todavía por conocer.

Varios han sido los jugadores del Unicaja que se han visto implicados en este asunto, y finalmente ninguno de ellos ha acudido a las convocatorias de sus selecciones. Es decir, lo esperado como les hemos venido contando.

Sin embargo, conviene aclarar que esta postura ha tenido unos cimientos de barro, y la actitud de los jugadores cajistas ha sido poco clara. Ninguno de ellos se posicionó de forma tajante. Ninguno quería sentirse señalado en su país, y, lo peor de todo, estaban esperando qué decidía su vecino de taquilla para posicionarse. «Si ellos van, yo voy», se escuchaba en el vestuario del Unicaja estos días. El asunto ha distraído a los jugadores de lo que realmente era importante, que no era otra cosa que ganar partidos con el Unicaja, el club que les paga mucho y puntual como un reloj.

Pero había muchas reservas. El trío serbio (Nedovic, Musli y Milosavljevic) amagaba con jugar mañana el Georgia-Serbia en Belgrado porque el baloncesto en su país es cuestión de estado, y claro, si estos tres iban, pues lo lógico es que Shermadini también diese el paso. Por el camino apareció el ministro de Deportes de Finlandia con una carta esperpéntica al Unicaja pidiendo que liberase a Salin para jugar contra la República Checa, sin saber que la decisión no dependía del club, sino del jugador. Y aquí volvemos al principio. ¿Qué pensaban los jugadores? Pues nadie lo sabía, ni los propios responsables del club, lo cual es más grave. ¿Y saben lo peor de todo? Que si se hubiese ganado al CSKA, alguno tenía las maletas hechas para salir volando. En otros clubes, en la mayoría de los de la Euroliga, no hubo tanto misterio. Se abordó el asunto de frente, sin condicionantes y priorizando los intereses del equipo por encima de otras cuestiones. Esto también es un síntoma de madurez que el vestuario del Unicaja no ha tenido.

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