Envidia de Córdoba

Les recomiendo que hagan una visita al Hospital Reina Sofía de Córdoba. Si vuelven con la misma envidia que yo, entonces comprenderán lo que quiero decirles en esta Tribuna

FEDERICO SORIGUERMÉDICO. MIEMBRO DE LA ACADEMIA MALAGUEÑA DE CIENCIAS

En estos momentos hay en Málaga cuatro grandes comisiones pensando sobre el futuro de la sanidad local. Una de la Fundación Ciedes, otra del Consejo Social de la ciudad y dos de la Consejería de Salud. Esperemos que la famosa frase atribuida a Napoleón de «si no quieres solucionar algo crea una comisión» sea solo un tópico. Aquí cuatro.

El periódico SUR recoge la visita a Málaga de la doctora Marina Álvarez, nueva consejera de Salud, con motivo de la reciente celebración de los XXI Juegos Mundiales de Deportistas Trasplantados. La consejera ha anunciado que «dará un impulso importante a la red sanitaria malagueña en los próximos años». Esta declaración de intenciones, lejos de tranquilizarnos, aumenta nuestra preocupación sobre todo si conocemos que las dos comisiones de la Consejería han emplazado sus conclusiones para dentro de 15 meses (sí, lo han leído bien, finales de 2018), lo que quiere decir que cualquier cosa que se haga queda aplazada para el 2019, como muy pronto. Es decir, para el año de las próximas elecciones andaluzas.

Pero no quiero desviarme del motivo de esta tribuna ni del título. La consejera de Salud es médico, especialista en onco-radiología y ha sido hasta su nombramiento gerenta del Hospital Reina Sofía de Córdoba. Casualmente esta semana he estado dando una conferencia en ese cemtrp, invitado por la dirección científica del Instituto Maimónides para la Investigación Biomédica (Imibic). No es la primera vez que he visitado el hospital cordobés y siempre que vuelvo a Málaga me invade la misma mezquina envidia.

Si las comisiones en marcha quieren un ejemplo de lo que queremos aquí para el futuro del Hospital Carlos Haya, pues solo tienen que decirle a la consejera que nos haga una fotocopia en 3D del Reina Sofía de Córdoba, que tan bien conoce. Debo aclarar que no tengo el permiso de mis anfitriones de Córdoba para esta petición. No, allí no atan los perros con longanizas, y una y otra vez compartíamos los problemas de la situación sanitaria actual, pero cuando les contaba la situación hospitalaria de Málaga no salían de su asombro y solían contestar: «Pues aquí eso no». El Reina Sofía es un hospital normal. Eso es todo. Tiene unos cómodos y fáciles accesos, ahora muy mejorados por las circunvalaciones, no hay problemas de aparcamientos y tiene a su alrededor solares que permitirán su posible expansión. Las zonas de ingreso están todas en un mismo pabellón y hubo una ampliación con un edificio anexo que ha permitido mejorar la actividad ambulatoria y unificar las áreas docentes. Finalmente se acaba de hacer un magnífico edificio al lado mismo del hospital en el que se encuentra la sede del Imibic, con laboratorios y áreas de investigación comunes para todos los grupos del hospital y de la Universidad.

Desde el punto de vista funcional, es uno de los primeros hospitales en los que se normalizó las relaciones entre la Universidad y el SAS y esto ha permitido una fluidez en la docencia sin ese conflicto con la asistencia que es verdaderamente prehistórico y que aún se ve en los hospitales malagueños. En fin, podría seguir aunque no parece necesario pues creo que el lector inteligente ha captado ya el mensaje de lo que quiero decir.

Pero sobre todo porque, afortunadamente, la actual consejera de Salud lo conoce mejor que yo. No es nada extraordinario lo de Córdoba aunque yo aquí, desde Málaga, lo cuente como tal. El Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, es muy parecido, aunque con diferencias sustanciales que ahora no vienen al caso, como lo será en el futuro, cuando allí se aclaren, el hospital nuevo de Granada.

Porque Málaga tiene los mismos problemas de todas partes y algunos muy específicos. Y el más específico de todos es el representado por la desestructuración funcional del viejo Hospital Carlos Haya. Aunque negado por la mayoría de los consejeros,ha terminado siendo aceptado por todos, desde el primer consejero de Salud, Pablo Recio, (SUR, 7/12/1984) a María Jesús Montero, actual consejera de Hacienda (SUR, 17/09/2008) y hasta el penúltimo, Aquilino Alonso (SUR 25/06,2017). Todos terminaron reconociendo que la única solución del Hospital Carlos Haya era un nuevo Carlos Haya. No lo hicieron cuando pudieron ni cuando debieron. Y ya se sabe que la historia cuando se repite lo hace en clave de falsa.

El fiasco de Los Asperones lo quisieron ocultar (en Málaga) con las fusiones (SUR, 19/05/13), un proyecto tan descabellado por mal diseñado que le costó el cargo al todopoderoso gerente del SAS José Luis Gutiérrez. Así que como no se ha hecho lo que había que hacer, ahora estamos en Málaga con cuatro comisiones, pensando qué es lo que se debería hacer. Pero, ¿de verdad a estas alturas todavía no lo saben? Dos son las corrientes en liza. Una. la oficial, que ha renegado de sus proyectos anteriores y que aboga por la construcción de pequeños centros hospitalarios basándose en la idea de que hay que llevar los hospitales a los ciudadanos. Y otra, que comparto, que piensa que lo que hay que acercar a los ciudadanos son los centros de salud. Mayor número de centros de salud, bien dotados, con servicios de urgencia y mayor número de prestaciones clínicas. Y una dotación hospitalaria potente que en Málaga (capital) estaría representada por un Hospital Clínico reforzado y el Hospital Carlos Haya reedificado, refundado (y renombrado).

Las razones de por qué Málaga tiene que tener un nuevo gran hospital las hemos expuesto en numerosas ocasiones en estas páginas y extensamente en el libro 'Historia del Hospital Carlos Haya y sus pabellones'(del que soy coautor junto con el periodista Paco García), pero como una imagen vale más que mil palabras, les recomiendo que hagan una visita al Hospital Reina Sofía de Córdoba. Si vuelven con la misma envidia que yo, entonces comprenderán lo que quiero decirles en esta Tribuna y es posible que no hicieran falta tantas comisiones.

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