La rotonda

No se enteran

Antonio Ortín
ANTONIO ORTÍNMálaga

Lo más desconcertante de la clase política, toda sin excepción de ninguna sigla, es que no han entendido nada de lo que sucede alrededor. Es descorazonador comprobar cómo, pese a las sacudidas que en los últimos años se ha llevado la credibilidad del sistema, con un latrocinio generalizado instalado en la raíz del engranaje, siguen actuando como si los ciudadanos no nos hubiéramos enterado; como si aún tuviésemos tragaderas para digerir sus operaciones de marketing e intentar convencernos de que vivimos en una arcadia feliz que ni ellos mismos se creen. Como si tanto Gürtel, tanto ERE, tanto Malaya, tanto Nóos, tanto Canal de Isabel II y tanto 3% no fuesen una sucesión tan larga de casos puntuales que ya somos demasiado viejos para saber que lo de poner la manita por detrás ha sido mucho más que una excepción a lo largo de todos estos años.

El 15M les dio una bofetada en la cara, les puso en su sitio. Pero lejos de aprender la lección, de 'entender el mensaje ', como repiten en cada batacazo postelectoral, no tardaron en buscarle las cosquillas a Podemos, el partido que articuló aquella masiva respuesta social, para tratar de deslegitimar rápido el propio movimiento de indignación y que el chiringuito de los partidos del establishment recuperara su posición como único garante del sentido común en la convivencia.

Lo cierto es que aquello pareció, en efecto, difuminarse y los partidos vuelven a su poco imaginativo código de seducción.

Tenía al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y al delegado de la Junta, José Luis Ruiz Espejo, por dos gestores cabales y valientes. Pero los hechos me lo desmienten. El próximo sábado el baloncesto malagueño saldrá a la calle porque ninguna de las dos administraciones le echa arrestos a este absurdo y pone fin a este disparate de que escolares de la capital no puedan entrenarse y aprender los fundamentos de un deporte.

Luego, eso sí, veremos propaganda de Málaga, Ciudad Europea del Deporte 2020, y al bla, bla bla habitual de los twitter de los concejales haciéndose la foto en cada pruebecilla de distrito.

No se engañen, es sólo retórica de fogueo de una ciudad que, de tanta verbena navideña en calle Larios, de tanta euforia de escaparate para los cruceristas, corre el riesgo de no enterarse de lo que de verdad importa.

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