Empresas estabilizadoras

El rayo verde

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

La salida de empresas de Cataluña, 917 firmas se han marchado ya cuando escribo este artículo, es el voto más contundente contra el 'procés' y viene a dar la medida cruda e incontestable de la inviabilidad del separatismo. A la vez, demuestra las falsedades del discurso de los indepes, que decían que las empresas no se irían, o que se pelearían por establecerse en el país una vez soberano, y que ahora, pese al evidente 'sálvese quien pueda', o no dan respuesta o alegan motivos políticos, incluso policiales, y hasta dicen que no pasa nada porque «se han ido a los països catalans» y hasta intentan escudarse en que las fábricas que no se han ido son más.

El voto del dinero, según he leído a expertos, no es porque cuente con que la independencia se va a producir, y de hecho los grandes fondos de inversión siguen en los accionariados de estas compañías, sino porque rechazan la incertidumbre creada en Cataluña, porque valoran como esencial la seguridad jurídica que da el Estado de Derecho, porque no quieren perder el paraguas de Europa -otra mentira indepe la Cataluña feliz en la UE- y porque, en fin, consideran que los grupos que detentan el poder en la Generalitat les echan, no es que se marchen. El matiz es de destacar.

¿Por qué este contundente mazazo no se produjo antes? Borrell ya lo reprochó con dureza en la manifestación por la unidad. Quizá no se lo creían, quizá no se les escuchó, pero aún hoy el presidente de la gran patronal CEOE, Joan Rosell, sigue con un discurso ambiguo. En la última reunión de la junta directiva, este miércoles, de nuevo el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Javier González de Lara, tuvo que salir a defender con energía el posicionamiento claro de las empresas en defensa de la Constitución.

Salen empresas, se fugan depósitos a cuentas de otros puntos del país, cae el consumo, el turismo, el desastre está aquí y amenaza a todos los que hemos hecho grandísimos esfuerzos para salir de una crisis tremenda que ha dejado brechas hondas en la sociedad. No hay de qué complacerse, al otro lado del Ebro, salvo por la posibilidad de que sea un arma definitiva para parar esta locura,la demostración palpable de que la Arcadia prometida era una enorme mentira.

Sería, además, un ejemplo del poder de las empresas como estabilizadores sociales, una tesis que suele defender González de Lara, uno de los andaluces mejor informados de los entresijos del 'procés' y una voz que sumar a la fortaleza de la comunidad como una pieza clave en la unidad del país, una idea que no puede quedar en sordina, frente a los intentos de retrotraer el Estado de las Autonomías a la situación de 40 años atrás.

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