Empanada morada

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

La bronca, política, con el registro de la marca Marea andaluza por parte de la secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, a espaldas de la organización y de manera encubierta, ha puesto el foco sobre la situación interna de la formación morada en la comunidad. Mientras la crisis nacional de los de Pablo Iglesias, el evidente desgaste de su líder, incluso físico, y las diferencias entre los sucesivos fundadores, que han ido cayendo uno tras otro, son bien conocidas, el análisis andaluz está por ser actualizado. Parece que no hay muchos 'podemólogos', quizás por la juventud y falta de historia del partido, por los cambios de bandos y de alineamientos respecto de Madrid, que ha sido un guirigay, por falta de interés o de morbo, mientras que se dedican grandes espacios a los carajales internos de los dos grandes partidos, que sin duda son constantes, sustanciosos y sobre los que todos están dispuestos a hablar sin medida.

Así que no hablamos lo suficiente de Podemos, que es el tercer partido de la comunidad. Pero parece que ya toca, porque los signos de diferencias internas son muy evidentes. No obstante, alguien que los conoce bien dice que «más que división, que la hay, lo que tienen es una gran empanada».

En el grupo parlamentario andaluz la erosión por las diferencias entre los sectores que en aluvión se integraron en Podemos es visible y hasta hay rumores de abandonos importantes. La distancia entre el sector de Teresa Rodríguez, los anticapi, y los dirigentes procedentes del mundo universitario, con Carmen Lizárraga en cabeza, se mantiene a pesar de la paz tras las primarias, y no se le perdona a Sergio Pascual que entonces propiciara una tercera candidatura, desoyendo a Errejón, con Begoña Gutiérrez, que restó potencia a los críticos con Teresa Rodríguez. Lizárraga, que se lo curra mucho y que tiene un nivel de formación llamativamente por encima de la media, apenas puede ocultar su incomodidad ahora mismo por las movidas de su jefa de filas.

No es el mejor clima para abordar la 'confluencia' con Izquierda Unida, que este fin de semana va a lanzar una gran ofensiva de su coordinadora andaluza para no perder un segundo en la búsqueda de la plataforma que integre todo lo que se mueva a la izquierda del PSOE. Será interesante ver cómo queda el pacto de poder entre los de IU y los de Podemos al albur de los acontecimientos. Cunde la idea de un reparto a cara de perro, donde IU se quedaría con la cabeza de lista de Córdoba y los dos líderes se repartirían al modo de «tú a Boston, yo a California», Maíllo como número uno por Sevilla y Teresa por Cádiz. Mientras en el aire está que en esta ocasión otra vez las sumas resten y el bloque se quede en una IU un poco más grande, pero lejos de las pretensiones hegemónicas con que se presentaban.

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