Lo ejemplar

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Miles de estudiantes andaluces de secundaria llevan desde el inicio de curso, hace ya más de un mes, sin profesores de Matemáticas, Física y Química e Informática, entre otras asignaturas. Las bolsas de trabajo utilizadas por la Consejería de Educación para cubrir vacantes y bajas se han agotado, del mismo modo que está a punto de agotarse la paciencia de padres y madres obligados a contratar clases particulares para compensar la falta de previsión de la Junta, una situación que aumenta el riesgo de que los alumnos cuyas familias no puedan permitirse pagar un refuerzo privado acaben quedándose atrás. Luego llegan los resultados del informe PISA, que el año pasado situaron a Andalucía como última comunidad autónoma española en ciencias y penúltima en comprensión lectora y matemáticas, y nos echamos las manos a la cabeza, todos salvo Patricia Alba, capaz de cuestionar los datos del estudio que lleva a cabo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. La delegada provincial de Educación mantiene que el sistema resulta ejemplar, aunque quizá se refiera al ejemplo de lo que no debe hacerse.

En Benalmádena, uno de los municipios más afectados por la falta de profesores, cientos de alumnos de tres institutos aún no han recibido ni una sola clase de Matemáticas este curso. Algunos se frotan las manos pensando en que se prolongue la nefasta gestión del asunto por parte de la Junta, pero otros muchos, porque si algo les ha quedado claro a los 'millennials' es la necesidad de formarse para hacerse competitivos, buscan alternativas para mantener el nivel de los compañeros de otras clases que sí cuentan con docentes titulares. Al agravio comparativo se suma la triste percepción que estos chavales desarrollarán respecto a lo público, lejos de la ejemplaridad que pregona Patricia Alba. Ojalá hayan leído estas últimas semanas historias como las de Juan Naranjo, el profesor del IES Las Lagunas de Mijas que ha hecho viral su peculiar método para enseñar Historia a sus alumnos de secundaria, o los proyectos puestos en marcha en el IES Playamar de Torremolinos para reducir el desempleo juvenil e impulsar la formación en idiomas y nuevas tecnologías. Por encima de las aulas prefabricadas, la falta de docentes, la nula previsión y la cuestionable calidad de los comedores escolares persisten los profesionales dispuestos a taponar con trabajo e imaginación los agujeros que dejan las administraciones. Eso sí que es ejemplar.

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