Efecto Cataluña

La rotonda

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Ya en Londres, donde por cierto pese a ser noviembre apenas hace frío, aunque anochece antes de que te tomes el postre, las delegaciones turísticas españolas, y por ende la andaluza y la malagueña se van a encontrar en la World Travel Market que oficialmente comienza pasado mañana, lunes, un escollo posiblemente inesperado para algunos, pero que para los que seguimos el turismo desde hace años, por la extrema sensibilidad del sector, no nos pilla de nuevas; se trata lo que podríamos denominar 'Efecto Cataluña', algo que se ha imbuido de lleno en este mercado, donde Puigdemont y compañía comienzan a ser casi tan conocidos o más que los miembros del Gobierno de Su Graciosa Majestad. Todos los informativos, sea cual sea el canal, abren con 'el problema catalán', y se habla de inestabilidad, de encarcelamientos, de posibles movilizaciones... Una alegría, vamos, para el turista, que cuando vea algo así en algún lado, coge las de Villadiego y se van con viento fresco a otra parte, que ofertas no le van a faltar. En vísperas de la cita comercial turística más importante para nuestros intereses, ante el nivel de actos de los países más diversos del mundo, se aprecia un cierto 'interés' de pescar en río revuelto por parte de destinos que han sufrido en sus propias carnes diversos problemas de seguridad o inestabilidad, eso es lo que han conseguido los iluminados del ex Govern actualmente en la cárcel, no todos, porque ya se sabe que Puigdemont y unos cuantos están en Bruselas y de camino le han abierto las celdas a sus antiguos compañeros. El 'Efecto Cataluña' no es nada desdeñable, ni se puede tomar a broma. Ya hemos dicho en más de una ocasión en esta misma página que, salvo casos excepcionales, un turista británico ignora la distancia que hay entre Salou y Torremolinos, por poner sólo un ejemplo, lo mismo que un turista español medio no tiene ni idea si Hamburgo y Berlín están juntos o a dos horas de avión... La broma de Puigdemont y Junqueras nos puede costar varias décimas de subida del PIB, que dicho así parece una tontería, pero que si le ponemos rostro y nombre y apellidos de puestos de trabajo que se destruyan por tal motivo o que no se creen, ya es otra cosa. Estudios nada arbitrarios dicen que a España este tema le puede costar 27.000 millones de euros, que es casi el dinero que tiene en sus benditas cuentas Amancio Ortega, pero nadie visualiza la cantidad de reservas que se pueden anular o no concretar, que son las más importantes. Grandes agencias y touroperadores ya advierten que hay cierta reticencia de zonas europeas a viajar a España, porque el 'Efecto Catalán' está ahí presente. Y encima, Puigdemont, el listo, habla de falta de libertades y de opresión, de falta de democracia, pero lo peor es que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, o el líder de Podemos, Pablo Iglesias, lo suscriben en los mismos telediarios internacionales, que en cuanto haya un cahiporrazo lo airearán a los cuatro vientos. Al tiempo. No hay poco trabajo en esta World Travel Market. «Ni no ni ná», como diría Chiquito: ponte bueno.

Fotos

Vídeos