Cita en el SUR

Dos de los nuestros

La policía ha detenido al entrenador de fútbol infantil que agredió al árbitro

Pablo Aranda
PABLO ARANDAMálaga

De niños nos creíamos únicos y por eso pensábamos que sólo nosotros éramos diferentes. Los asiáticos tenían todos la misma cara y si hubiéramos sabido que la policía china iba a usar gafas de reconocimiento facial habríamos dicho ¿ves? Un policía con gafas en la entrada de una estación se cruza con miles de pasajeros y las gafas registran datos que cotejan al instante con los de un ordenador y permite reconocer a un criminal al que se detiene por la cara. La policía española no necesitó gafas para detener a Francisco Franco, al que no se le puede dejar solo. Francisco Franco es nieto de Francisco Franco, generalísimo de los ejércitos, y ha sido condenado por embestir con su coche (parece que cargado de cazadores furtivos) un todoterreno de la Guardia Civil. Ya había sido detenido antes, precisamente en una estación, donde se saltó el control porque llegaba tarde al AVE pero el AVE estaba ahí, delante, a punto de salir y empujó a la vigilante de seguridad, profiriendo algún insulto racista, creyendo tal vez que las vigilantes son todas iguales. Todavía antes había sido detenido por un asunto relacionado con la caza furtiva. Si el abuelo levantase la cabeza (esperemos que no) le señalaría con el dedo. Su dedo o el dedo incorrupto de Santa Teresa, que tomó de un convento de Ronda y guardaba en su mesita de noche. La mano incorrupta (la mala suerte quiso que fuese la izquierda) volvió al convento de las Carmelitas de Ronda tras la muerte del dictador.

La policía ha detenido por la cara en Málaga a un entrenador de fútbol base. Por la cara del árbitro, al que se la partió. Un inocente y cándido adolescente tiró piedras al coche del árbitro cuando este se marchaba tras el partido. El árbitro se bajó para quejarse, a quién se le ocurre. El entrenador del equipo 26 de Febrero tiene 20 años, una potencia descomunal, un anillo así de gordo y una falta de tolerancia a la frustración que va a costarle el puesto de entrenador tal vez forever and ever y, con un poco de suerte, servirá para que los niños a su cargo aprendan el valor ambiguo de unos brazos fuertes y el uso que se haga de ellos. Al árbitro le costó una doble fractura de mandíbula. Hay quien piensa que todos los entrenadores de fútbol base son iguales y no es así. Tampoco todos los padres y madres creen que su hijo es Messi, aunque unos cuantos sí. ¿Cuáles serán los libros favoritos de ese entrenador detenido? ¿Estará de acuerdo con la reforma electoral propuesta por Podemos y Ciudadanos? ¿Será partidario de luchar más contra la caza furtiva y el abandono de perros por parte de algunos cazadores? ¿De qué equipo será Francisco Franco? ¿Qué gritará cuando su equipo pierda por el gol de un jugador extranjero? Se podría decir que ambos son de los nuestros. Compartimos con ellos lengua, estaciones y aceras, derechos. Educación parece que no. Policía, aunque sin gafas inteligentes, sí.

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