Disparate revisable

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Pocos pueden dudar del 'pedigrí' socialista de políticos de la talla como Joan Mesquida o Juan Alberto Belloch. El primero fue máximo responsable de la Seguridad del Estado y más tarde del Turismo patrio, y el segundo, aparte de un prestigioso jurista, ministro de Justicia y alcalde de Zaragoza. Los dos, públicamente, han expresado su desazón y su pesar por la postura de su partido en el tenso y triste debate parlamentario sobre la prisión permanente revisable del jueves. La locura de una asesina confesa que mató a un niño de 8 años en Almería coincidió en el tiempo con esta cita parlamentaria, que puede que le cueste al PSOE una pesadilla. Presentada en octubre la derogación de la ley por un PNV que sólo busca votos por aquello de los presos etarras, y con el apoyo de PSOE y Podemos y la ambigüedad de Ciudadanos, el trámite parlamentario prosiguió su ciclo aunque ni socialistas ni 'ciudadanos' tenían mucho interés en llevarlo a pleno. Una inesperada abstención del partido naranja lo permitió. El pleno fue un sainete, una extraña sensación de demagogia, ambigüedades y falta de respeto. En medio, las víctimas de las barbaries que han convulsionado a España en los últimos años, y una mujer 'nada sospechosa' ideológicamente hablando, la presidenta de la Asociación Clara Campoamor, Blanca Estrella. Todos habían suplicado a los socialistas (tras el enésimo cambio de postura de Ciudadanos) lo que en la calle es un clamor, pero es que además el PSOE lo tenía fácil, porque seguro que ni PP ni Ciudadanos se habrían opuesto a esperar dos cosas: una que se tranquilizaran los ánimos, porque debatir este tema con la sonrisa del niño Gabriel rota en los corazones de todos no era la mejor de las situaciones, y otra haber tenido algo de paciencia para ver qué decide el Tribunal Constitucional sobre el tema. Pero no. Lo debatieron internamente, y aunque muchos se mostraron tan contrarios a ese voto 'solidario' con PNV y Podemos como Mesquida y Belloch, la cortedad de mente política se adueñó de quienes debían decidir finalmente.

Es cierto que uno de los principales cometidos de una sentencia penitenciaria es reinsertar al recluso, pero ¿quién 'reinserta' al asesinado? ¿Y a su familia? En toda Europa, menos en Portugal y Croacia, existe la figura de la prisión permanente revisable, pero aquí vamos directos a ser la excepción de la minoría, que no por ello lleva razón. Psiquiatras y psicólogos de prestigio han recordado en este debate ciudadano que este tipo de asesinos (ejemplos tenemos muchos) no sólo no suelen arrepentirse, sino que constituyen un serio peligro para la sociedad. Por supuesto aquí no se habla de cadena perpetua, porque la palabra 'revisable' lo dice muy claro: si el reo pasa una serie de controles y pruebas y demuestra su rehabilitación habrá fórmulas para la rebaja de la pena, pero si no... A ver cómo se explica que un terrorista autor de atentados con decenas de muertos cumpla 19 años de cárcel, o la posibilidad de que quien asesine cobardemente a un niño de 8 años salga de la cárcel a los 12.... No sólo la posible hemorragia de votos debería hacer recapacitar al PSOE de Pedro Sánchez en este tema, simplemente la lógica y cientos de miles de firmas.

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