La dieta del burger

Antonio Ortín
ANTONIO ORTÍNMálaga

Poco le ha durado a la delegada provincial de Educación la alharaca rimbombante de declarar en este periódico que «tenemos un sistema educativo ejemplar». A los tres días de que Patricia Alba pronunciase ese eslogan de combustión rápida, hemos sabido que en Benarrabá conviven en una misma clase niños de primero, segundo y tercero de Primaria; que alumnos con intolerancias alimentarias de Marbella se han quedado sin comer por problemas en el catering; o que en un colegio de Estepona han tenido que comprar 300 menús de un Burger King porque la Junta ha dejado que arranque el curso sin solucionar las bajas en el servicio de cocina. Situaciones, eso sí, que se unen a la lista de la vuelta al cole de cada septiembre de municipios donde faltan institutos desde hace décadas como ocurre, por ejemplo, con el cuarto centro de Enseñanza Secundaria de Rincón. O el rosario de aulas prefabricadas, metáfora triste de una enseñanza estandarizada de nave industrial donde, por no haber, en algunos colegios ni hay aire acondicionado ni calefacción.

Así que la delegada tendrá que detallar dónde reside la ejemplaridad. No porque esta anécdota chusca del banquete de grasas saturadas que se dieron los chavales de Estepona tenga más relevancia. Al fin y al cabo, ¿quién no ha premiado a sus hijos con una noche de cine y 'big Mac'? Por más que el PP andaluz haya intentado convertir en escándalo este asunto, en realidad no lo es. No es más que un botón de muestra; una punta de iceberg que esconde en su base la tasa de abandono escolar más alta de España, con jóvenes de entre 18 y 24 años sin estudios terminados; un nivel académico que nos sonroja de informe Pisa en informe Pisa. Y el hartazgo de un profesorado desprotegido y desautorizado por un sistema incapaz de derribar los muros de esta pedagogía blanda impuesta por los tiempos. La misma laxitud por la que un bien pagado como Juan y Medio burla todas las alertas ante el machismo y el Gobierno andaluz lo califica de «broma desafortunada». Ay, si eso mismo hubiera sucedido con Bertín en Telecinco ¿Se imaginan la reacción de la consejera de Igualdad? Porque, ¿podemos permitirnos con estas estadísticas desgarradoras de asesinatos machistas, de inversiones millonarias en campañas institucionales para poner freno a esta sangría, que Canal Sur convierta las bromas de faldas en pan y circo con dinero público?

Mientras todo esto sucede, algunos políticos se lanzan a recitar sus mantras. Como este de Patricia Alba del «sistema educativo ejemplar». Quizá algún día, cuando nuestros niños distingan los dos puntos del punto y coma, a los comedores nos les falte un plato caliente y vean que en la tele pública de su región el machismo no encuentra una fisura para asomarse a la pantalla, quizá entonces, podamos hablar de ejemplo. Incluso, si nos apetece, saltarnos la dieta y celebrarlo con un atracón en el burger.

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