4 de diciembre

No piden la cuenta por habernos dejado la paz y la palabra

JESÚS NIETO JURADO

'Era un cuatro de diciembre, sí, cuando tomamos la calle'. Era un cuatro de diciembre, cuando dijimos que blanca y verde era nuestra sangre. Andaluces levantaos, y Andalucía se levantó de cabo a rabo y de ello dejó testimonio y periodismo el maestro Joaquín Marín. Sí. Y las letras del arranque son de Antonio Martinez Ares. Faltaban años para que yo naciera pero yo ya sabía que la región tenía mártires. Era un 4 de diciembre y ya sabemos cómo se solucionó todo por la incansable labor de Rosa Burgos, dedicada a la noble causa de encontrar la verdad y que ésta, si la hay, no caiga en el olvido comodón. Pero por una parte anda la Historia de esos cuarenta años desde entonces, y por otra anda este intruso que les escribe hoy que es lunes, y es 4, y a pesar del sol se va notando ya el frío. De ese 4 de diciembre hacen cuarenta años; como de todo. Y aquí sólo (y tanto) pedíamos como una redistribución justa de las cosas. El andalucismo es español en esencia y reivindicativo en 'todo. Y ese 'todo', me contaba mi padre, era parar las ansias "periferiantes'. Y yo sin embargo he visto de nuevo ese espíritu del 4-D antes de que llegara la tragedia al sitio del tiro y las flores (tengo también mis fuentes vividas). Pero sólo sé que aún no se ha olvidado a Caparrós y que por fin vamos sabiendo que estos suelos que pisamos dieron mucho y bueno y con carácter de muerte.

Y ahora llegamos al 4 de diciembre de 2017. Cuando la memoria de Rosa Burgos es la mejor bandera para hacer país común y esa España que no olvida que es mi mejor casa. La memoria es buena para todo. Para todos. Recordemos aquel cuatro de diciembre que ya vendrán los de siempre a tergiversar, a manipular, a quitarle la épica y a sombrearlo todo con banderas que ni siquiera existían por entonces. Pero las ventearán y habrá que contar con ello.

Porque hay que recordar siempre, hoy como ayer y como mañana. Y los gritos y el muerto. Y mi padre huyendo con un jersey color burdeos entre los portales y el dolor, la rabia, mezclados por un futuro que 'nos quisimos mejor'. Y soñar lo que pudimos ser y lo que seremos. Y lo que seremos, sí, por España y la Humanidad. Que ese día, que ese 4 de diciembre, jamás se olvide y nos haga más nuestros de lo nuestro. Un empleado de la cervecera dejó sus mejores años por que Andalucía dejara de ser el fin del fin.

CODA: Más allá de los fastos, de la conmemoraciones, en esta semana nos toca pensar y repensar el futuro que se nos viene. Mi generación tiene la obligación moral de difundir y seguir investigando. Y contarle a los que vengan lo que fueron aquellos días de ruido y furia. Lo que fue la blanca y verde. En pocos días también se conmemorarán 17 años sin Carlos Cano y aquellos versos suyos que vienen ni pintados para las semanas que se avecinan.

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