Aquel 17 de diciembre

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Era un viernes, sobre las seis de la tarde. Era un 17 de diciembre. En Málaga ya se notaba cierto ambiente navideño, pero las cosas no eran como ahora. Entre el maldito terrorismo de ETA, la tambaleante democracia (un año atrás Tejero intentó un golpe de estado) y las incógnitas de un futuro incierto, la verdad es que el ambiente no era el de las vísperas de Navidad. Recuerdo aquel día como si fuera hoy. En mitad de la Redacción de SUR, mucho más pequeña que ahora, JoaquÍn Marín confeccionaba con ‘el planillo’ de Internacional. Ese mismo día había un acontecimiento importante en Málaga, el primer gobernador civil bajo Gobierno socialista tras la muerte de Franco tomaba posesión, Plácido Conde Estévez. Quien estas líneas firma estaba sentado frente a la mesa de Joaquín ayudando en el quehacer diario. Entonces todos hacíamos de todo, ya fuese local, provincia, nacional o internacional. Puri Pérez llevaba la centralita telefónica, porque en diciembre del 82 ni había móviles ni siquiera cada redactor tenía un teléfono con línea directa en su mesa. Puri pasabas las llamadas que llegaban al 393900.

Suena el teléfono de su mesa.

-Te llama Malén Aznárez.

-Pásala, le dijo Joaquín.

Recuerdo que se le cambió la cara. Se puso blanco como la pared. Al rato cuelga, me pide ‘secreto’, y me dice: «Me acaban de nombrar director en funciones, han destituido a Cagigas»…

Nada más decírmelo, fue al despacho de Cagigas, en el que también sonaba el teléfono: era Malén Aznárez.

Malén Aznares fue compañera de Joaquín Marín en la Escuela de Periodismo de Madrid, en las últimas promociones. Cuando Felipe González y el PSOE arrasaron en la urnas en octubre del 82, Malén fue designada nueva responsable de Medios de Comunicación Social del Estado, al que pertenecía SUR, y conocía la valía de Joaquín Marín. Por eso, cuando la decisión del Gobierno fue destituir a los directores de los periódicos que pertenecieron a Prensa del Movimiento, no lo pensó ni un minuto: «Para Málaga tengo al mejor».

Así fue designado en funciones Joaquín Marín, quien temblaba al comunicarlo a la Redacción. Paco Lancha, redactor jefe, le preguntó que con qué abríamos el periódico. El nuevo director fue tajante: «Con la toma de posesión de Plácido Conde Estévez, sin duda alguna». Dicho y hecho, fue su primera decisión, el día más inesperado para él, pero se veía venir…

Y se veía venir porque Joaquín formaba parte de esa nueva pléyade de periodistas que luchó en el tardofranquismo y en la transición por consolidar la democracia en España. Fueron tiempos tremendamente difíciles para todos, para un país que ahora se muestra sorprendido por quienes dudan de esa transición, en la que tantos hombres y mujeres como Joaquín Marín se jugaron la carta de un apoyo decidido por las libertades, las mismas que permiten decir tanta tontería a tanto político advenedizo.

Joaquín lo fue todo en SUR. Joaquín lo fue todo en Prensa Malagueña. Joaquín lo fue todo en la Asociación de la Prensa. Joaquín lo fue todo en el periodismo. Joaquín lo fue todo en la amistad. Descansa en paz con Isabel, Bori, Pacurrón y tantos otros... Hasta siempre amigo, maestro, compañero.

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