El intruso del Norte

Días sin oremus

Intuyo días difíciles, históricos. Grotescos

JESÚS NIETO JURADO

Lunes. Sé que vivimos tiempos difíciles, sí. La Historia ha ido del disparate a la caraja, así y a la vuelta. No ha habido tiros aún, ni víctimas, por ventura. Mi televisor está delante del mar, azul. Con las gafas recién graduadas pasan delfines, petroleros, cosas. Intento abstraerme. Me llaman enternecidos por la columna que en estas páginas le he dedicado a Chiquito. Intento quitarle solemnidad a la cosa: pensando en Chiquito no se puede pensar mal ni obrar mal.

Martes. Un teléfono me sobresalta en plena carrera. Alguien quiere preparar un libro sobre la Historia y las historias de Pedregalejo. Dice Carlos Mayoral que es mi Macondo y mi micromundo. Uno vive a uña de caballo entre Pedregalejo y Argüelles; allá se extraña el mar, acullá las rubias estudiantes con las que fantaseo mi quimera de novia formal con sudadera y apuntes de Económicas. Pero mi Pedregalejo ya no es el que era. Quien tiene que defenderlo, mira sólo por la primera línea de playa. Ya no está el quiosco de Nazario, verde, en curva, que fue donde nos hicimos periodistas. Allí nos leíamos y leíamos de 'matute' hasta 'La Vanguardia', que uno fue gamberro pero selecto lector de prensa. Ahora que oscurece temprano bufa el 11 con sus historias. Un gato sortea los espinos de la casa que fue del barítono. Empiezo a recordar el barrio que hubo y me entra nostalgia de la mala y la llorona.

Miércoles. He vuelto a releer, en menos de dos meses, 'La vida perra de Juanita Narboni' sobre un Tánger que perdió su vez en la Historia, quizá por siempre. Y lo tuvo todo hasta que llegó la cerrazón y el lobby de los visillos y las ronchas, que también se ven por Málaga. El móvil es hoy un encadenamiento de memes sobre esa autonomía que va de Tortosa al Pirineo. Intuyo que hay cosas más urgentes.

Jueves. Cura de sueño. Intuyo días difíciles, históricos. Grotescos. Conviene acumular siesta para estar activo y con el móvil y las neuronas cargadas. Sueño con el mar, y quizá sea porque el oleaje me llega en sordina antes de que el camión ronco de la basura se lleve la poesía del duermevela.

Viernes. Se proclama, con votos secretos, la cosa berlanguiana en el Parlament. En las calles de Barcelona la juventud se aburre. Qué diferencia con aquel 4 de diciembre del 77 del que pronto haremos cuarenta años. España, con sus cosas, es un gran país que gana por nobleza a los tibios, los sosos y los contrarios. Me llama Raúl del Pozo y hablamos de Companys por tener a la Historia de bálsamo y excusa. Aún sigo impactado por lo de Moreno Brenes, con quien quise- y luché- tanto.

Domingo. Desayuno por Antequera con unos veteranos de la Armada.

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