Los 364 días con coche

Ana Barreales
ANA BARREALES

Está bien eso de tener un día dedicado a reivindicar lo que sea. El problema es que hay muchos. Ya tenemos tantos que quizás habría que instaurar el 'Día libre', una jornada para conmemorar que no se recuerda nada de nada. Hay muchas causas que merecen que nos paremos a reflexionar sobre ellas, pero dudo de que sea la fórmula más efectiva.

El último ha sido el Día Sin Coche. No es por ser pinchaglobos, pero el resultado fue que los autobuses estaban llenos (eran gratis) y hubo retenciones en el entorno del centro por el corte de calles y la concentración de autobuses alrededor de la Alameda. Y yo hay días que me siento muy relativa y me da por replantearme muchas cosas. ¿En serio aporta algo cortar un día dos calles y media del Centro y poner los autobuses gratis? Porque al final lo que queda en la memoria colectiva es el resultado.

Está bien ir en autobús un día y que sea gratis, pero eso no es real. Lo que de verdad importa es tener un sistema de transporte público que funcione y que resuelva el trayecto diario al colegio y al trabajo. Lo que más incentiva para dejar el coche en casa es que el autobús o metro pasen con frecuencia, sea puntual y te permita olvidarte de aparcar. O, en su defecto, una zona donde poder dejar el coche desde casa para conectar con el metro o con un autobús de los que funcionen de verdad y no de los que pasan cada media hora si hay suerte. Que de los primeros también los hay, pero desgraciadamente no llegan a todos los barrios.

Los aparcamientos del centro, de los que me declaro fiel usuaria y fan para cuando no circulo en bici, tienen el efecto trampa de permitir que llegues hasta el corazón de la ciudad con un vehículo particular y, nada supera esa satisfacción tan clásica de ir con el coche hasta la puerta y dejarlo ahí. Muy vintage.

La extensión de los carriles bici como sistema para desplazarse (y no como circuito recreativo, que es como se plantea en algunas ciudades) ha hecho más por mejorar la circulación y la buena salud de los malagueños que muchos 'días' de muchos años. Con sus defectos, con sus matices y con los problemas de convivencia con los peatones, pero avanzando. Porque por clima y por escasez de cuestas Málaga es la ciudad ideal para este medio de transporte.

La movilidad sostenible necesita más de una semana y la circulación sin coche más de una jornada para convencer a los ciudadanos de que eso es lo único que tiene futuro en las grandes ciudades. Igual que el AVE plantó cara al avión porque era competitivo en tiempo, sólo la mejora en el transporte público o dar facilidades para vehículos sostenibles puede plantar cara al coche .

El problema es cuando una vez pasado el día en cuestión nos olvidamos hasta el año siguiente. Y lo importante es hacer algo para los otros 364 días .

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