A cada uno lo suyo

Detector de chorizos

Hay que poner filtros duros y eficaces al manejo de fondos ajenos

PEDRO MORENO BRENES

125días se han dedicado al juicio del llamado el caso Gürtel (investigación iniciada en 2007 sobre corrupción que afecta al Partido Popular y que debe su nombre al apellido en alemán del cabeza de la trama, Francisco Correa). Esas actuaciones se llevaron por delante a su primer instructor Baltasar Garzón y ha contado con números gruesos: 36 acusados y millones de euros dilapidados de la manera más indecente, ya que, en vez de dedicarse al interés general, todos los indicios indican que fueron a parar a los bolsillos de algunos de los acusados y a las finanzas secretas del PP. Eso es al menos lo que concluye la fiscal en su demoledor informe final en el juicio: «Los hechos acreditados son hechos de extrema gravedad, no sólo por la naturaleza de los delitos cometidos y el perjuicio que ha provocado a los fondos públicos sino porque se extendieron y enraizaron como un modo ordinario de contratación pública durante un largo periodo de tiempo y en distintas administraciones gobernadas por el PP en las cuales algunas de sus autoridades aceptaron sobornos para enriquecerse con cargo a los fondos públicos que tenían responsabilidad de conservar, proteger y de salvaguardar».

Ahora los jueces tienen la última palabra sobre hechos tan podridos, que por desgracia no son únicos, ya que se multiplican en el panorama político, aunque es evidente que con especial incidencia en el PP y en PSOE, que son los que han asumido más responsabilidades de gobierno en inversa proporción a su debilitada e ineficaz capacidad de reacción ante la existencia de corruptos en sus filas. No sería justo olvidar que en otros sectores donde se mueve mucho dinero (negocios, deporte) también hay gente que son amigos de lo ajeno y con urticaria a pagar impuestos, y algunos incluso iban de antipolíticos 'eficaces': Recuerden a Gil.

Pero no nos engañemos, el derecho penal debe ser la última palabra. No se trata solo de inteligencia y acierto a la hora de elegir gestores públicos o privados, también hay que poner filtros duros y eficaces al manejo de fondos ajenos para el caso de que se cuele un desaprensivo en las instituciones públicas o en los consejos de administración de las empresas. Y a eso se le llama controles internos, fiscalización de las cuentas, correcto asesoramiento jurídico. Para las administraciones públicas la receta son funcionarios seleccionados por su mérito y capacidad, honestos y preparados (y no enchufados o cómplices, que algunos hay) y que no se tengan que ver sometidos a un calvario por el simple hecho de cumplir su obligación al decirle a un corrupto que está pateando la ley. Algo así como un detector de chorizos.

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