EL DÍA DESPUÉS

Como ciudadano espero que se dé continuidad a aquellos asuntos que están en marcha y son adecuados para el pueblo, que alguno habrá, digo yo

ARTURO REQUE

SEGÚN se mire dos años se pasan muy rápido o se pueden hacer interminables. Ni siquiera será este periodo de tiempo dado que en dieciocho meses estaremos de nuevo metidos en campaña preelectoral y, los que han bailado juntos, o lo hacen ahora, volverán a sus trincheras respectivas dejando atrás la melodía de seducción que los unió por una temporada.

Sin entrar en análisis políticos, que para ello tenemos buenos analistas en nuestra ciudad, los ciudadanos (no los del partido de Albert Rivera - o Francisco Gómez en nuestro ámbito local - pese a la &lsaquo&lsaquocoincidencia&rsaquo&rsaquo estratégica del vocablo) deberíamos realizar nuestra propia reflexión sobre lo acontecido en los dos últimos años. Es muy recomendable y saludable socialmente analizar el trabajo terminado antes de empezar uno nuevo. Reflexionar para madurar y mejorar, pasar de página pero siendo conscientes de lo que se ha leído.

Algunos dirán que se ha perdido el tiempo y que Marbella se ha quedado detrás del pelotón: ¿el del urbanismo?, ¿el del turismo? ¿el de la cultura?... Los más extremistas ya se encargaron de poner un filtro grisáceo sobre todo lo que oliese a pacto cuatripartito, sin esperar siquiera a que se adaptaran a su nueva condición de dirigentes nóveles. Realmente hubieron de hacer malabares para encajar un acuerdo donde la bola de OSP ya se balanceaba de la mano izquierda a la derecha, dejando claro que bien podía estar en un lado que en el otro, dependiendo de la habilidad del malabarista para mantenerla en su lugar.

Quedándonos con lo positivo - como a mí me gusta-, probar otras formas de gobierno y, pese a la inestabilidad, nos ha dado nuevas perspectivas respecto a los gobernantes que tenemos o podríamos tener. Se crece y se aprende mucho más de las dificultades que de la bonanza, la cual genera un peligroso conformismo que adormece a la sociedad. Hemos probado una manera de gobernanza que exigía acuerdos y negociaciones. Se ha abierto la participación ciudadana y han adquirido presencia otras zonas del municipio, desde las Chapas hasta San Pedro Alcántara, especialmente.

Los que salen han comprobado en sus carnes la dificultad de la gestión municipal donde, la propia Administración, con sus leyes y «burrocracia», condiciona cualquier iniciativa, frenándolas hasta la paralización. Ni siquiera aquellos asuntos que dependían de gobiernos del mismo signo has podido desenmarañarse y seguirán formando parte de nuestras carencias de infraestructuras públicas.

Nos encontramos, de nuevo, en una situación atípica pero legal, con un nuevo pacto político donde repite el actor secundario - ¿Por cuánto tiempo? - . Saben que ahora hay con qué compararlos y, de hecho, han empezado con fuerza especialmente en aquellos asuntos de mayor impacto social - mejor dicho de mayor trascendencia en las redes sociales - es decir la limpieza.

Como ciudadano espero que se dé continuidad a aquellos asuntos que están en marcha y son adecuados para el pueblo, que alguno habrá, digo yo. Entiendo que se reestudien los que aún no están en licitación y que propongan nuevas actuaciones. El tiempo nos apremia ya que todo este guirigay nos afecta a todos. Marbella no puede pararse, pero tampoco debe virar 180 grados. No es el caso. El partido popular dedicó dos legislaturas para recuperar la normalidad del municipio, gran mérito tras la herencia dejada por la farándula anterior, pero no le dio tiempo a desarrollar proyectos de mayor alcance. Ahora tampoco va a tenerlo, pero cuenta a su favor con la veteranía. Si ha aprendido la lección que le sacó del consistorio y abre las puertas a la sociedad y al resto de partidos, sin acritud, se habrá dado el paso de madurez necesario en nuestra clase política. Está por ver, pero espero que así sea, si no, no habrán aprendido nada.

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