DESCANSO DOMINICAL

EN MARBELLA LE HEMOS DADO EL GUSTO A TODAS LAS RELIGIONES, LAS TIENDAS ABREN TÍMIDAMENTE EL SÁBADO Y EL DOMINGO PENAN LAS ÁNIMAS EN EL CENTRO

NIELSON SÁNCHEZ-STEWART

Me comentaron hace poco que se celebraba, creo que el martes pasado, el centenario de la promulgación de una ley que no sé si obligaba a no trabajar los domingos o a no acudir al puesto de trabajo, lo que es más grave. Como me gustan las cosas curiosas me he puesto, en ratos perdidos, a investigar sobre el tema y debo confesar que no he encontrado nada. Me ha extrañado la noticia porque hace ya tiempo que ese día tiene una connotación especial y aunque a veces llegamos tarde, tampoco tanto. Tenía nociones que había sido el emperador Constantino, por allá por el año 300 de nuestra era, quien había decretado que se debía venerar a Dios cada semana y que, por eso, no debía realizarse otra actividad el domingo. Pero, a pesar que aquel hombre se convierte al cristianismo, el dios que se adoraba era el dios del sol. Me parece que de allí viene lo del Sunday. Como los malos ejemplos son contagiosos, el asueto existe a partir de allí en todo el mundo occidental y, cuando los obreros comienzan con sus reivindicaciones, justas y lógicas por lo demás, la costumbre se traslada a la legislación laboral. A lo mejor a eso se refería mi informante.

Siempre me he hecho un lío con lo del primer día de la semana. Si le preguntamos a cualquiera, dirá que es el lunes, el peor de todos, salvo para un conocido locutor de radio. Pero no es tan fácil. Si recordamos el evangelio según san Juan (20,1-9) el día que María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer fue el primer día de la semana y era domingo...

En el Éxodo se nos ordena recordar el día del sábado para santificarlo. Dice algo así como que debemos trabajar seis días: trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el séptimo es necesariamente un día de descanso ya que no podrás hacer ninguno, agregando que esta prohibición es extensiva a tu hijo, a tu hija, a tu siervo, a tu sierva, a tu ganado. La redacción no es exacta, no se me puede pedir tanto pero bien aproximada para que después creamos que el lenguaje inclusivo es invento de hoy. La explicación que nos facilita las Sagradas Escrituras se remite al Génesis ya que en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra y el mar y todo su contenido y el séptimo descansó. El calendario judío mantiene el sábado con el nombre de Sabbath, escrito también Sabat y de diversos otras formas que, entiendo, es el origen de la palabra sábado que, a diferencia de su vecino siguiente no se refiere a la divinidad, sea la nuestra o la del sol sino simplemente al descanso. Hay una pléyade de actividades que está prohibidas para los observantes religiosos, todas las desagradables, desde luego, y unas pocas permitidas, algunas muy placenteras. El sábado da su nombre al año sabático, aquel que se toman algunos afortunados, después de seis años de actividad intensa, para irse a dar la vuelta al mundo o dedicarse a cualquier otro menester largamente esperado y que se puede emprender cuando estás seguro que al aterrizar encontrarás lo que dejaste en estado de revista gracias a los papás, a una excedencia o a la buena voluntad de los que te rodean. Un profesional liberal -es una paradoja que se llame liberal cuando goza de bien pocas libertades- que decidiese tomarse esa vacación prolongada, bien podría alargarla hasta el infinito ya que no encontraría nada a su regreso y no valdría la pena que volviese.

Lo que está claro es que el séptimo día, cualquiera que sea está hecho para descansar. Para los musulmanes, como es bien sabido, el día especial es el viernes lo que complica un poco más la cosa. En Israel se trabaja con cierta normalidad el domingo y quienes siguen allí a Alá paran el viernes. Total que para encontrar a todos en su lugar es mejor ir de martes a jueves.

Aquí hemos resuelto el problema dando gusto a todas las religiones. Se descansa tanto el sábado como el domingo. Prácticamente, no hay diferencia. En Marbella, las tiendas abren tímidamente el primero de esos días y durante el segundo penan las ánimas en el centro. Me da la idea que todos se van a La Cañada a ver si mueven la economía.

Y, al paso que vamos, también daremos en el gusto a los seguidores de Mahoma ya que se deserta los viernes al mediodía pero sin necesidad de dedicarse a la oración.

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