Dependencia e indenpendencia

JACQUELINE CAMPOS

EN estos días se van a reunir 31 personas en San Pedro Alcántara para decidir el futuro de Marbella en los próximos dos años, aunque esto es mucho decir porque, realmente, Marbella es bastante más que el Ayuntamiento. Pero si es cierto que estos hombres y mujeres tienen el destino de nuestro municipio en sus manos ya que de ellos depende que se lleve a cabo un cambio radical en el gobierno de la ciudad que puede conllevar, incluso, la designación de un nuevo alcalde con todo su equipo. En cierto sentido y obviamente salvando las distancias, esta situación recuerda a la que se vive en Cataluña en la medida que, tal y como ocurre allí, un grupo reducido de personas que no dejan de ser una minoría puede condicionar a toda una sociedad.

Aquí puede pasar eso también, aunque hay que reconocer que si de lo que se trata es que gobierne el partido que más votos recibió en las pasadas elecciones municipales con la moción de censura de la que tanto se habla, estaríamos cumpliendo la voluntad popular. De hecho, hay mucha gente que opina que así debería ser siempre y que gobernara el partido que más votos recibe. De la misma manera que también hay otros sectores que consideran que lo más adecuado es una segunda vuelta, al igual que ocurre en otros países de demostrada democracia como Francia.

Hay otro aspecto de esta situación local que también recuerda a la que hemos vivido a nivel nacional durante muchos años y es cómo el desacuerdo entre los partidos mayoritarios de ámbito nacional ha ido alimentando el monstruo, que ahora casi nos devora, del nacionalismo convertido ya en independentismo. No hay más que leer las condiciones que parece imponer OSP para deducir que se da un paso hacia la previsible petición de independencia a medio o, incluso, corto plazo. Sin duda, se pretende dotar a la Tenencia de Alcaldía de San Pedro Alcántara de una infraestructura de personal, instalaciones, maquinarias y demás elementos que la configuran como algo más que eso, para considerarse como un auténtico Ayuntamiento paralelo.

Resulta difícil entender de dónde saldrían tantos empleados municipales que, presumiblemente, serían traslados de otras dependencias, con lo que éstas quedarían infradotadas. Una de dos, o es que sobran empleados en algunos departamentos municipales o, cómo todo parece indicar, van a ser puestos de trabajo de nueva creación. Por tanto, estaríamos hablando de contratar nuevo personal y esta circunstancia tendría importantes consecuencias en el cumplimiento de los planes de ajustes a los que están sometidos todos los ayuntamientos, incluido el nuestro. No nos olvidemos que arrastramos una deuda histórica derivada de los grandes disparates administrativos que hemos sufrido en años y que, afortunadamente, han pasado a la historia. Aunque esta misma historia nos demuestra que, tristemente, somos especialmente propicios para repetir errores. Marbella encara la semana de mayor efervescencia política de los últimos dos años desde el anterior pacto, con un trasiego que va a robar el sueño de todos los representantes de las diferentes siglas que ocupan sillón en el inquieto consistorio de nuestra ciudad.

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