En defensa de la universidad pública

A cada uno lo suyo

PEDRO MORENO BRENES

¡Usted no cumple con 'Bolonia'! Eso me soltó hace tiempo en mi despacho de la facultad un alumno, mostrando el profundo desacuerdo que mantenía con mi programación docente y la realización de exámenes. El 'indignado' apelaba a que tenía un derecho 'constitucional', según 'Bolonia', a sacar su aprobado con trabajitos. Dejé pasar unos segundos y le pregunté con toda la tranquilidad del mundo si me podía informar, ante mi ignorancia, que si Bolonia, aparte de preciosa ciudad italiana, era el nombre de una norma concreta que prohibía los exámenes para calificar; quedó en volver con demoledores argumentos jurídicos, pero con 'tanto estudiar', supongo que no tuvo tiempo el hombre. Tengo la impresión que hubo un momento en que algunos creyeren que la Declaración de Bolonia de 1999, (base de un Espacio Europeo de Educación Superior, conforme a principios de calidad, movilidad, diversidad y competitividad) y las normas de cada Estado en la materia, eran una patente de corso para aprobar 'por el morro', sin demostrar de ninguna forma el conocimiento de la materia correspondiente. Alguna recogida de firmas de protesta provocó hace años mi 'elevada' exigencia en los exámenes (es curioso, ya que reservo materia superada entre convocatorias, hago parciales por temas...en fin); se quejaban porque yo exigía el conocimiento de muchas leyes y reglamentos: teniendo en cuenta que explico derecho administrativo del trabajo, quizás hubiera pegado más que les pidiera química orgánica, pero, ¡¡leyes, que barbaridad!!

La evaluación forma parte del proceso docente y hay que garantizar su transparencia y justicia, evitando de forma radical cualquier forma de arbitrariedad (prohibida expresamente en el art 9 de la CE). Y es arbitrario el chulo que se cree mejor profesor si su índice de suspensos es el mayor de la facultad (aunque es probable que no fuera capaz de aprobar ni el mismo examen que le pone a sus alumnos), pero también es arbitrario el que 'regala' la asignatura con trabajos de copia-pega que no se lee o exámenes donde copiar es el deporte nacional (se frivoliza con el esfuerzo de los que si se han dejado muchas horas de estudio y soportan que compañeros que no han dado un palo al agua incluso puedan sacar mejor notas que ellos). Si por medio anda algún 'listo' que se cree por encima de los demás alumnos por su apellido, cargo o notoriedad social y piden régimen 'especial' (es decir, asignatura aprobada sin conocer ni como se llama), tan miserable es quien lo permite como quien se beneficia.

Pero que nadie aproveche para organizar un aquelarre contra la universidad pública. El 'caso Cifuentes'(sin perjuicio de lo que deriven los expedientes abiertos) no puede ni debe empañar el trabajo honesto que día a día hacemos en las universidades públicas, donde la inmensa mayoría de los alumnos obtienen los títulos con su mérito y capacidad y la inmensa mayoría de los profesores tratamos a los estudiantes con dedicación e igualdad.

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