Un debate por venir

LALIA GONZÁLEZ-SANTIAGO

Tenemos Debate de la Comunidad en puertas. Será la semana que viene, días 15 y 16. Como Susana Díaz inventó otra suerte de rendición de cuentas en el Parlamento a comienzos de año, como gran medida de transparencia, el que era el émulo del Estado de la Nación ha quedado un poco disminuido. Pero sin duda la cita merece atención y debería ser de utilidad para los intereses generales de Andalucía.

Se trata de saber cómo están las cosas y es un momento político especialmente adecuado para analizar, hacer crítica y establecer medidas de mejora. Superada la brutal crisis económica, con estabilidad para terminar la legislatura, despejada la larga 'interinidad' de la presidenta, frustrada su ascensión a la secretaría general del PSOE, es el momento de actuar y hacer política regional de una vez, porque las necesidades son muchas y la paralización de la administración autonómica ha durado demasiado.

Pero el Debate de la Comunidad interpela a todos los grupos parlamentarios, que deben dar la talla en esta tarea y no cumplir el trámite a base de lugares comunes o de tirar de manual.

Desde la vuelta de verano, el Gobierno andaluz ha metido la sexta marcha, con el adelanto de los presupuestos, y da la impresión de que la oposición intenta seguirle el paso de aquella manera. En el PP, y en especial en su líder, se advierte una angustia por la relevancia, que le ha llevado a decisiones poco originales, como volver a pisar el programa en Bruselas a la presidenta; arriesgadas, el buzón de enchufados, que se le puede llenar de casos entre los suyos; o fallidas, como intentar que Susana Díaz se midiera con él en el debate de las enmiendas presupuestarias.

La izquierda, en vísperas inciertas de fusión, debe también encontrar su discurso en momentos convulsos, especialmente golpeada por sus posiciones ante el desafío catalán.

En general, más allá del utilitarismo, estaría bien que todos hicieran por centrarse en los temas andaluces, que es su tarea.

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