Debate necesario

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

EL proyecto de Presupuestos Generales del Estado que ha sido presentado por el Gobierno y que aún se encuentra aún a gran distancia de tener garantizada su aprobación, incluye una partida de seis millones de euros para el proyecto de conectar Marbella y Estepona a la red ferroviaria.

Después de dos décadas escuchando propuestas, promesas y compromisos, seis millones de euros parece poca cosa para un proyecto que en la más baja de las hipótesis requerirá de una inversión de más de 2.000 millones de euros, pero se parte de tan atrás que en rigor debe reconocerse que nunca antes se había previsto tanto dinero para la redacción del proyecto.El documento no incorpora, como sucede con otras actuaciones, una proyección plurianual, lo que implica que, de aprobarse estos presupuestos, los seis millones de euros deberían gastarse durante este año y por lo tanto ese es el plazo que se da el gobierno para que la redacción del proyecto esté terminada. A partir de ahí es cuando se verá si existe realmente compromiso y voluntad políticos para ejecutarlo.

Unos días antes de que se conociera el proyecto de Presupuestos, el subdelegado del Gobierno afirmó que no es buena idea incorporar a la agenda pública un debate sobre qué tipo de tren es el que debe hacerse para conectar a Marbella, si debe ser un AVE o un Cercanías, porque eso no haría más que retrasar el proyecto. Sin embargo es precisamente ahora cuando debe darse ese debate, a no ser que el Gobierno tenga ya algo decidido que no ha comunicado o que pretenda actuar por la vía de los hechos consumados. Debe ser, eso sí, un debate sosegado y sustentando en una base técnica, y no el clásico rifirrafe en el que basta escuchar a una parte para saber que la contraria va a defender todo lo contrario.

Marbella y toda la Costa del Sol occidental tienen una doble necesidad. Una es la de conectarse a la red de alta velocidad y de no quedar al margen de la infraestructura de comunicación que conectará a toda Europa en las distancias medias. La otra es solucionar el grave problema de movilidad interna que la atenaza y que convierte al litoral occidental de la provincia en una de las zonas del mundo donde menos se utiliza el transporte público. Dos necesidades y una sola oportunidad de resolverlas. El debate sobre qué tipo de tren se necesita no sólo no debe suponer un obstáculo, sino que es imprescindible. Sobre todo, porque si la nueva infraestructura, el día que llegue, si es que llega, soluciona solamente uno de esos dos problemas condenará a Marbella y a toda la Costa del Sol a convivir con el otro a perpetuidad.

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