Dani Rovira

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

Seremos muchos los que desde esta semana nos quedaremos con un trocito del corazón de Dani Rovira tras escuchar sus sentidas palabras al recoger el premio Malagueño del Año en el apartado de Cultura que le otorgó la Redacción de SUR. El actor y monologuista de éxito habló de humor y amor como pilares que sostienen su vida, con Chiquito de la Calzada y Pablo Herráez como símbolos de esos valores que han llevado al protagonista de 'Ocho apellidos vascos' hasta el estrellato. Otros dos malagueños más a los que admirar hasta la eternidad.

Aparte de sus cálidas expresiones hacia el periódico («de niño siempre estaba en papel en casa y ahora a través de Internet está siempre conmigo cuando no estoy en Málaga») , que siempre son bienvenidas y más en estos momentos de constante reivindicación del periodismo bien hecho frente a la confusión y manipulación que se impone en la era de la globalización tecnológica, Dani Rovira expresó en público lo que todos sentimos: consciente de que la felicidad absoluta no existe, habló de «ratitos de felicidad» para ir campeando las dificultades de la vida, que a todos se nos presenta con mayor o menor grado de intensidad, y que no siempre sabemos o podemos regatear. Dijo, cuando estaba en el escenario dirigiéndose a más de mil personas embelesadas que admiraban su carrera profesional y su impresionante faceta humanitaria, que ese preciso instante era uno de esos ratitos de felicidad a los que aspiraba continuamente. En ese momento fuimos muchos los que nos miramos a los ojos y pensamos lo mismo: conocer a Dani Rovira, saber cómo piensa, conocer cómo actúa, comprender cómo afronta el camino vital de una existencia aparentemente rodeada de alegría, fue un ratito de felicidad pleno que disfrutamos con fruición. Inolvidable.

Y no es que no admiráramos al resto de galardonados (Flor de Torres, Miguel Ángel Arráez, Aurelio Martín, Manuel Santana, Alejandro Davidovich y José Luis Santos), cada uno triunfador en una faceta distinta de la vida puesta en valor con un reconocimiento tácito ante la sociedad malagueña que se dio cita en el Palacio de Ferias, pero ver la emoción que desprendía Dani Rovira, «profeta en su tierra», le dijo la presidenta de la Junta, Susana Díaz, cuando glosó su figura, nos hizo comprender que momentos como los que vivimos el lunes son los que necesitamos para seguir tomando decisiones correctas en la encrucijada diaria que nos pone el destino.

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