Curso de repetidores

Andalucía en el diecisiete

Maria Dolores Tortosa
MARIA DOLORES TORTOSA

El curso político en Andalucía arranca este septiembre casi como terminó el anterior periodo, con los partidos enfrascados aún en sus procesos congresuales. Solo el PP tiene casi todo el periplo acabado una vez celebrados los congresos provinciales antes de agosto.

Coincidiendo con la reunión de Susana Díaz este lunes con la oposición, Antonio Maíllo sabrá si concurrirá solo o no a las primarias para coordinar Izquierda Unida en Andalucía. Antiguos dirigentes de IU cercanos a Diego Valderas, como José Luis Pérez Tapias, sopesarán durante el fin de semana si presentarán una candidatura alternativa. El lunes es el último día de plazo.

Este sector crítico desconfía del modelo organizativo de IU que propone el documento que acompaña la candidatura de Maíllo, pero sobre todo desconfía de la confluencia con Podemos en una lista única a las municipales. Temen que IU difumine su influencia. IU tiene 6.000 militantes, 80 alcaldías , mil concejales y gobierna en 25 ayuntamientos con el PSOE.

Los críticos con Maíllo admiten que este volverá a ganar, pero quieren su cuota en la nueva dirección. Es posible que sustituyan a la antigua cuota de críticos de la CUT, toda vez que Maíllo tiene intención de aglutinar en su candidatura a los que aún no se han ido a Podemos.

Si Maíllo revalida el título de coordinador podrá decirse que este curso arranca con líderes repetidores. Siguen los mismos que estaban en las elecciones de marzo de 2015: Susana Díaz, Juanma Moreno, Teresa Rodríguez, el citado Maíllo y Juan Marín. Todos caras conocidas.

Y todos enfrascados en sus propias guerras internas. El PSOE andaluz intenta controlar el proceso de las primarias en las provincias, en las que concurrirán al menos un sanchista en cada una. Las críticas de Odón Elorza, miembro de la ejecutiva federal de Sánchez, a los socialistas andaluces, por no dejar que el número de avales en las primarias no supere el 3% de los militantes, han servido de termómetro para medir que la temperatura de la crispación interna es todavía alta. Incluso se dan casos de desconfianza tal que hay susanistas a los que los candidatos oficiales no les piden el aval por haber mostrado simpatía con alguna aspirante rival.

En el PP, Moreno ha pasado la página de los caóticos procesos provinciales como el de Jaén, pero ahora le queda la tarea de designar candidatos en las capitales. En casi ninguna hay repetidores. Moreno quiere que se empiece ya en septiembre, pero no todos están de acuerdo.

Teresa Rodríguez ha vuelto a posicionarse frente a Pablo Iglesias, esta vez por los cambios introducidos en los estatutos del partido por su viejo amigo Echenique para que Madrid tenga un control férreo de la organización. Los cambios entierran la autonomía de Podemos Andalucía que Rodríguez lleva un año reivindicando. Este lunes dará a conocer un informe de su comité de garantías y veremos en qué grado declara la guerra a Iglesias.

En Ciudadanos tampoco reina la paz. Sigue el reguero de fugas en la organización que dirige Juan Marín, con más de 15 bajas de concejales y la única diputada no adscrita del Parlamento. Todos en sus cargos, pero ajenos a las siglas del partido naranja.

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