Un culo alquilado

José Antonio Trujillo
JOSÉ ANTONIO TRUJILLOMálaga

Septiembre es un lunes sin verano. El regreso gris de la normalidad roba la luz a los días que vuelven a tener horario. La vida estrena su cara seria y las tardes esperan a que el otoño las envejezca. El calor regalado del veranillo de San Miguel es sólo un espejismo para la España amenazada. El frío legal y democrático helará las calles de la secesión. A la verdad y la justicia no les gustan las mangas cortas.

Llegan noticias reveladoras del bando constitucionalista. El Ejecutivo de Rajoy ha decidido que no haya choque de trenes. Hemos entendido finalmente cuál es la estrategia pactada por PP, PSOE y Ciudadanos. Han apostado por la guerra de guerrillas, táctica que nuestra historia bien conoce y que tan buenos resultados siempre nos dio. Se renuncia a una contienda en campo abierto con los miembros del estado mayor secesionista, y se centran en la tropa y los suboficiales. Los principales líderes catalanes secesionistas siempre han presumido de su inmunidad frente a su grey para invitarlos a acompañarlos al precipicio, sin sopesar suficientemente que todas las ventajas democráticas que le concede nuestro Estado de derecho a sus representantes electos no son las que gozan los catalanes de a pie. El peso de la ley es muy ligero con el político profesional con demasiada frecuencia pero es implacable con el ciudadano medio, temeroso de las consecuencias que se derivan cuando se desafía a los tribunales y a las fuerzas de orden público. El cartero no quiere problemas así como el trabajador de una imprenta, o el director del colegio de un pequeño pueblo. A esta apuesta gubernativa de desanimar al común de los mortales de participar en actividades que son contrarias a la ley le sigue el control de las finanzas. La intervención de las cuentas públicas catalanas por parte de Montoro y sus muchachos enfriará a muchas de las organizaciones civiles catalanes secesionistas que han disfrutado del maná de los euros sin restricción alguna.

Uno de los grandes fracasos de los políticos catalanes independentistas ha sido el de no calibrar bien el aislamiento con el que la comunidad internacional ha respondido a sus ensoñaciones. Con la manipulación de la manifestación por las víctimas del atentado de Barcelona gastaron su último cartucho. No hay embajada catalana que pueda arreglar semejante desvarío.

La gota que ayudó esta semana a colmar el vaso de nuestra paciencia y a retratarse en todo el mundo han sido las palabras críticas del diputado podemita de origen argentino, Albano Dante Fachín, contra Rafa Nadal. El tenista manacorí representa la España que nos merecemos. La que no mide el esfuerzo, la que la adversidad no la empequeñece, la que cree en sus posibilidades, la que resiste y no concede la derrota. Todo el mundo respeta la dignidad de nuestro mejor tenista de la historia. Definir tan zafiamente como «culo alquilado» a uno de nuestros prohombres sólo califica la mendicidad intelectual y humana del político desroñado. Cataluña merece más.

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