LOS CUIDADOS

Lalia González
LALIA GONZÁLEZ

Como siempre, llego tarde, porque hay años de estudios al respecto, pero mejor ahora que nunca. Por intuiciones diversas, por ideas cogidas al vuelo y almacenadas en alguna parte de la alacena, sin saber quizá siquiera, por la vida misma y por la propia sensación de caos que se ha instalado entre nosotros, creo que es llegado el momento de hablar de cuidados. De cuidar. Es la hora de reclamar lo que se ha llamado la Ética de los cuidados, también de la Economía de los cuidados. Por una parte, por lo que tiene de oposición a la llamada 'ética de la justicia', tan masculina, y hay un artículo estupendo de Nuria Varela que se puede encontrar en la red, y por otra para reclamar su importancia, tangible aunque no valorada, en la sociedad actual.

Un científico, me contaban anoche mismo, asegura que el mundo no tiene remedio porque no cambia el paradigma, basado en el hombre. Mientras el cerebro masculino se comporta de una manera arcana, inmutable, el de las mujeres cambia, se adapta y evoluciona, que es lo que requieren los tiempos. Por lo tanto, mientras los hombres sigan mandando y aplicando las mismas respuestas a los nuevos problemas, nada se resolverá.

En realidad, no es de extrañar. Ya las mujeres reconstruyeron Europa tras la primera y la segunda guerras mundiales, ya las mujeres hicieron posible la reconciliación tras las matanzas entre los hutus y los tutsis y ahora mismo una mujer que preside Liberia ha pacificado por fin el país más ensangrentado del mundo. Ahí está el ejemplo de los microcréditos concedidos a las mujeres de países del Tercer Mundo. A ellas, no a ellos, porque los administran bien, los utilizan en proyectos rentables y los devuelven.

Se trata, en fin, de gestionar de otra manera, de dejar de poner por delante la testosterona y de primar la flexibilidad y la búsqueda de soluciones, el pacto, el acuerdo, la eficacia y, en fin, el cuidado de los demás. Porque no hay otra cosa que hacer mejor la vida de quienes nos rodean.

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