No es cuestión de imagen

JACQUELINE CAMPOS

La seguridad en la ciudad está siendo un tema candente en los últimos días tanto por una serie de incidentes que además de violentos están resultando bastante mediáticos, como por las manifestaciones que realiza la clase política de un lado y otro, al respecto. La violencia que por regla general sigue a los excesos del alcohol, y de lo que no son precisamente bebidas etílicas, habitualmente termina con los huesos de alguno en el hospital y con la imagen de la nada glamurosa noche marbellí. Basta con ver la famosa pelea a las puertas de la discoteca, que ha terminado con la detención de diez personas, para que se le pongan a uno los pelos como escarpias y no nos permita conciliar el sueño si tenemos hijos. Evidentemente, las reyertas y enganchadas no son un problema exclusivo de Marbella pero que el Gobierno reconozca la falta de 62 agentes de la Policía Nacional en Marbella, sí que lo es.

Es incomprensible que estemos a punto de entrar en plena temporada estival con esta carencia de número de policías que deben velar por la seguridad de los miles de ciudadanos que se concentran en destinos vacacionales como el nuestro, por mucho que nos insistan que los índices de seguridad son buenos. Por cierto ¿qué pasa con el Plan Turismo Seguro? del que cito literalmente ‘el que tiene como principal objetivo incrementar de forma permanente la seguridad ciudadana en las zonas turísticas y proporcionar un entorno más seguro al turista durante su estancia en nuestro país’. El turismo y la seguridad, además de ser una cuestión de imagen, exige una gran responsabilidad. Es simplemente la obligación de velar por los visitantes españoles y extranjeros que disfrutan de un merecido descanso.

Pero volviendo al mal sabor de boca que ha dejado el vídeo con miles de visualizaciones a día de hoy, da lástima que los años se hayan llevado consigo aquellas interminables noches de una Marbella en las que se respiraban aires de locura pero de los que alegraban a turistas y famosos de medio mundo. La ciudad en sí era la mejor fiesta dirigida en aquel entonces por expertos relaciones públicas y auténticas reinas de la noche, es decir, personajes que formaban parte de un mundo muy diferente al que estamos viviendo en la actualidad. Somos muchos los que deseamos conservar las referencias del mito de la ciudad que aún conserva sus últimos eslabones en personas y familias muy respetables. Y esto no es un sentimiento de nostalgia, es tan sólo un examen de conciencia que deberíamos hacer antes de perder el reconocimiento de nuestra marca consolidada, respetada y conocida durante tanto tiempo.

Fotos

Vídeos