Vienen curvas

Aquí tenemos cuerpo pa tó

Ana Barreales
ANA BARREALES

Eso de ponerle al turismo una sonrisa está bien siempre que no nos pasemos y confundan amabilidad y alegría de vivir con que estamos contentos porque los único que hacemos es salir de fiesta. Y no es un tópico, es que hay quien confunde eso de no poner cara de acelga con que aquí no se da ni golpe.

Esta Semana Santa, sin ir más lejos, lo experimenté con un grupo de conocidos extranjeros a los que orientaba sobre qué hacer durante su estancia en Málaga. Entre risas decían que aquí nos gusta más la juerga que trabajar. Toma, y a cualquiera. Aclaro que me lo decían ellos que estaban de vacaciones y venían de coger curvas con su moto a mí, que salía del trabajo y me había prestado sin problemas a robarle horas al sueño para hacerles de cicerone.

Aquí lo que pasa es que somos muy amables. Eso y que tenemos cuerpo pa tó, incluso para no contestar mal cuando te hacen semejante comentario, aunque una fresca no se le niega a nadie. Ahí lo lleváis.

Recuerdo un pequeño experimento periodístico que hicimos en SUR hace unos años para ver cuáles eran las atracciones turísticas más recomendadas por los malagueños. Una redactora aparecía en la estación del AVE como si fuera un turista recién llegada y se dejaba guiar por los ciudadanos. Pues bien, resultó que al oírle preguntar se acercó un jubilado que tenía tiempo y, muy amable, se ofreció a guiarle toda la mañana.

Hay un pueblecito de Cuenca, Santa Cruz de Moya, que en estos días pasa de 300 a los 2.500 habitantes, que ha querido erigirse en representante de los pequeños municipios españoles que ven multiplicada su población. Dan la bienvenida a sus visitantes, pero les piden respeto por la vida rural y comprensión ante las dificultades para ofrecerles determinados servicios.

En un bando glorioso el alcalde les recuerda normas de convivencia adaptadas a las peculiaridades de un pueblo pequeño y evitar frases como «en Valencia esto es más barato o cómo pueden ser tan lentos en bares y comercios. «Un autónomo paga lo mismo en la Diagonal de Barcelona que en la tienda del pueblo, así que no hay que subestimar el esfuerzo que supone que bares y tiendas se mantengan y hay que pensar qué pasaría si al año siguiente se encontrasen cerradas». . O esta otra que es de traca para los que se creen VIP: «Evita comentarios como qué bien se está sin cobertura porque para desconectar sólo hay que activar el modo avión y no hace falta el subdesarrollo de una España para regocijo de otra».

Es un poco decir esto de venís, invadís el pueblo, hacemos lo que podemos por acogeros, nos adaptamos a que la población se multiplique por diez y encima nos tocáis las narices con vuestros comentarios capitalinos. Seremos de pueblo pero sensibilidad tenemos como los de la Gran Manzana o más.

A este alcalde lo votaba yo también.

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