De cuentas y realidades

SERGIO CORTÉS OJO DE HALCÓN

Desde que en 1988 'debuté' en una asamblea de socios nunca he creído en las cuentas del Málaga. Lo advierto de antemano. Sólo pongo dos ejemplos: en 1991 se hablaba de unas expectativas positivas y el club desapareció un año después, y en abril de 2006 se hizo pública una auditoría (encima avalada por una consultora de prestigio) y siete meses más tarde no nos quedamos sin el nuevo Málaga porque Fernando Sanz recurrió a tiempo a un proceso concursal. Una cosa son los números y la objetividad de su frío análisis, y otra, la realidad, las sensaciones y los hechos. En La Rosaleda pueden presumir de estabilidad, crecimiento y todo lo que quieran, pero la impresión es totalmente opuesta. No entro en lo que ganan los miembros del consejo de administración -sobre todo, porque son los propietarios de la empresa y pueden hacer de su capa un sayo-, aunque sí me gustaría ver los apuntes contables de sus gastos a cuenta de la entidad. El verdadero problema se centra en que, como he reiterado hasta la saciedad, al Málaga lo han pasado por la izquierda el Betis (que se había quedado atrás), el Eibar o el Leganés, sin contar a otros diez o doce que ya lo habían hecho. Incluso diría que hasta Las Palmas. Está más que demostrado que los clubes que no son poderosos o con una cierta tradición crecen o se van a pique en función de la gestión realizada. Con todo lo que ha ingresado el Málaga por traspasos (algunos, como los de los Samus o Camacho, imprescindibles en ese instante) y por derechos televisivos (las dos últimas temporadas), la deuda no ha menguado y es a mi modesto entender desorbitada. Por ejemplo, ni siquiera se ha podido aspirar a un jugador suplente del Espanyol (Diop) y en el club asumen que desde el punto de vista económico tendría menos opciones con Sandro que casi todos sus rivales. Que los apuros del Málaga serían tremendos si cayera a Segunda (y no digo ya si no ascendiera al primer intento) es algo demasiado patente. Es lógico que exista intranquilidad entre los empleados en la entidad. Por eso las cuentas, para mí (por experiencia y por lo que todos en el mercado conocen sobradamente del funcionamiento del club), nada tienen que ver con la realidad. Soy de Letras, sí, pero algo creo conocer de los entresijos del fútbol.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos