Cuentas y cuentos de la Junta en Málaga

José Luis Ruiz Espejo y Javier Carnero, en la presentación de los Presupuestos de la Junta./S. SALAS
José Luis Ruiz Espejo y Javier Carnero, en la presentación de los Presupuestos de la Junta. / S. SALAS
Repaso semanal

El Gobierno andaluz sigue con la opaca costumbre de no ofrecer inversiones por provincia, por lo que es más difícil controlar su acción

Javier Recio
JAVIER RECIOMálaga

Un Presupuesto sirve básicamente para saber cuál es la voluntad política de cualquier gobierno en materia de inversión. Se apunta, o se debe apuntar, qué se quiere hacer, dónde, cuándo y con cuánto dinero. Es muy relevante, de ahí que se lleve a cabo mediante una ley, que es la más importante que impulsa cada año cualquier administración. Si no hay presupuesto difícilmente sigue un gobierno en activo. Pues bien, la Junta de Andalucía acaba de presentar sus cuentas. Por un lado hay que felicitarse de que sea la primera del país en cerrar un acuerdo para aprobarlas, aunque por desgracia vuelve a incurrir en una falta de transparencia total. No provincializa las inversiones, pues según ellos así no se producen agravios comparativos. Vaya cuento. No somos tontos. El Gobierno andaluz sabe que los agravios se producen por las políticas, no porque la gente se pueda dar cuenta de las mismas. Que repitan año tras año una conducta que está mal no la convierte en aceptable, por muy cotidiana que sea. El delegado del Gobierno en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, y el consejero de Empleo, Javier Carnero, fueron los encargados de presentar estas cuentas, que seguro que incluyen algún que otro cuento. La verdad es que ya puestos no sabemos qué pintaba Carnero, pues su lugar estaba justificado por ser la cuota malagueña del Gobierno. Ya puestos, podría haber venido un consejero de Córdoba, pues los datos no se concretan por provincias. O más bien casi no se dan. Sí, porque de repente y ante la insistencia de los periodistas, que tienen esa manía de preguntar lo que no se quiere contestar, se dijo que la inversión para 2018 sería de unos 200 millones. Bueno, más o menos, porque esa afirmación no está sustentada negro sobre blanco en los papeles. Es algo más bien determinado a ojo. Como el que habla del tiempo midiendo la temperatura alzando un dedo mojado al aire. Y Málaga se merece mayor seriedad en este sentido. Al menos que se retraten.

¿Qué pasaría si el Gobierno central no provincializara sus inversiones? Miguel Ángel Heredia se quedaría sin hacer lo que lleva a cabo todos los años para criticar o ensalzar, según quién esté al frente del Gobierno, la labor inversora del Ejecutivo. Y ojo, que lo hace bien. Que hace lo que tiene que hacer. Que no duda en decir que Málaga está castigada cuando saca las cuentas de inversión por habitante. Que hace lo que por desgracia no se puede hacer en el caso de la Junta de Andalucía. Habría que preguntarle al veterano diputado malagueño qué le parece esta costumbre del Gobierno andaluz. O qué opinaría el portavoz municipal socialista, Daniel Pérez, si el Ayuntamiento ofrece generalidades en sus cuentas, sin decir a qué destinará sus inversiones para no crear agravios entre barrios. Al menos que disimulen un poco, porque luego está la segunda parte: el cumplimiento efectivo del Presupuesto.

El año pasado por estas fechas, los consejeros que tuvieron que dar la cara para vender las cuentas, José Sánchez Maldonado y Adelaida de la Calle, dieron como gancho tres grandes actuaciones: metro, depuradora del norte de Málaga y puerto seco de Antequera. En el caso del metropolitano sigue sin reanudarse las obras en el centro, que acumulan varios años de paralización (habría que ver si esto pasa en otras ciudades, aunque a lo mejor se nos acusa de fomentar agravios comparativos). Tampoco se ha avanzado en la línea hacia el Civil, aunque en esta cuestión la culpa recae en el Ayuntamiento que no ha respetado un acuerdo previo. En los dos otros asuntos, nada de nada. Se prometieron 17 millones para el puerto seco y no se ha gastado ni un euro. En cuanto a la depuradora, se destinaban en teoría 40 millones y tampoco se ha destinado nada.

O sea, que esas cuentas se convirtieron en grandes cuentos. Por eso es bueno que se provincialicen las inversiones, porque es más fácil controlar si se ejecutan o no esas partidas. Hasta que eso no ocurra no hay que echarle cuentas a la presentación de estos presupuestos.

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