La rotonda

Cruzar la línea

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

La guerra sin cuartel del narcotráfico ha cruzado la línea, y no sólo me refiero a la ciudad hermana del Campo de Gibraltar, pero es evidente que está afectando directamente a nuestra provincia. No es una epidemia, nos dicen, pero cualquier resfriado afecta a una zona turística como la nuestra, porque los tabloides sensacionalistas anglosajones y germanos están ansiosos por meternos en primera página, que es parte de su juego. Pasadas las nada piadosas mentiras de turistas de este gran país (aunque sean muchos, es uno) llamado Reino Unido que encontraron en las falsas intoxicaciones alimenticias en los hoteles que les salieran las vacaciones gratis, y mientras hasta el Gobierno de Su Graciosa Majestad tiene que contratar a médicos españoles por la majaronada esa del 'balconing', el sensacionalismo extremo (no confundir con populismo, aunque son iguales de dañinos) encuentra en estos sucesos esporádicos aunque excesivamente coincidentes en los últimos tiempos, un gran frente 'informativo'.

Sea como fuere, confiando siempre en unas ejemplares fuerzas de seguridad del Estado y en los máximos responsables del Ministerio del Interior, lo que está claro es que hay que actuar con la contundencia que sea necesaria para cortar de raíz estos episodios de violencia y ajustes de cuentas. Si hay algo que llama la atención de los turistas que vienen a nuestra Costa del Sol es, aparte de lo que ya sabemos (sol, playa, gastronomía, carácter, playas y lo que quieran) es la seguridad que se respira en las calles de cualquiera de nuestras localidades, y este marchamo tan importante para el Turismo con mayúsculas no podemos perderlo por mucho que se empeñen unos cuantos maleantes que se han acostumbrado a la extorsión y a la violencia como medio nada lícito de vida.

Está claro como el agua que extrapolar de su contexto todo lo acaecido en Marbella y Málaga en los últimos días son ganas de pegarnos un tiro en un pie, ya que hablamos de estas cosas, pero la verdad es que tampoco podemos cruzar a la acera de enfrente y pensar y decir que todo está muy bien, que todo es muy bonito... No, lo ocurrido en estas últimas horas, por muchas casualidades que se unan, es un toque de atención para no levantar la guardia, y para que desde las instancias de la Seguridad de Estado se activen los protocolos necesarios para cortarlo de raíz, aparte de que a lo mejor también hay que implicar a otros poderes, como el legislativo, para que se arbitren leyes que establezcan mayor dureza en las penas de hechos como los que no podemos acostumbrarnos a ver.

No podemos dejar de lado al Campo de Gibraltar. Todos tenemos que ser conscientes y solidarios con la aplastante mayoría de ciudadanos de bien que no forman clanes, ni trafican, ni se pelean, ni asesinan a quien se le ponga por delante. Los usos suelen hacerse costumbres, y a lo mejor en el Campo de Gibraltar todos hemos cerrado un ojo pensando que con el otro se podía ver bien, y eso no es así, porque se pierde campo de visión y por tanto la buena perspectiva. No crucemos la línea, no nos permitamos ese lujo, y sobre todo no miremos al otro lado...

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