Vía crucis policial

La tribuna

El acuerdo firmado para unos no es la equiparación salarial tal cual se deseaba, pero para otros muchos y, sobre todo, los representantes de miles de policías y guardias civiles es un buen acuerdo, una buena negociación

Llega la Semana Santa y seas o no creyente todo el mundo habla de ella, a unos les encanta, a otros les es indiferente, pero todos opinan. Ahora llega en el ámbito de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Guardia Civil y Policía Nacional la equiparación salarial que, al igual que la Semana Santa, no deja indiferente a nadie.

Policías y guardias civiles llevamos años reclamando a los gobiernos de turno que reparen una gran injusticia retributiva como funcionarios públicos, al igual que otros colectivos del Estado. Los últimos meses han sido y seguirán siendo muy intensos alcanzando la cresta de la ola gracias a un más que presunto delincuente y sus secuaces que hicieron al Gobierno desplegar miles de guardias civiles y policías por tierras catalanas, los cuales y por desgracia añadieron más caldo de cultivo para hacer sonar con fuerza una reclamación histórica. Policías y guardias civiles no tienen la culpa de los desmanes políticos con sus políticas nacionales o autonómicas que nos brindan con demasiada frecuencia estos navegantes a la deriva, eso sí, muy bien pagados por cierto, con nóminas muy alegres rehogadas con estupendas dietas y mejores pensiones. Con todo este maremágnum hemos llegado por fin a un acuerdo entre el Ministerio del Interior, asociaciones profesionales de guardias civiles y sindicatos policiales representativos, palabra importante a tener en cuenta. Importante porque en los últimos meses ha habido un ataque brutal y desmedido hacia sindicatos policiales y asociaciones de guardias civiles especialmente y para variar hacia AUGC a la cual pertenezco y a mucha honra.

La unión entre policías nacionales y guardias civiles siempre ha existido aunque no se piensen que es un amor idílico ni por arriba ni por abajo, cosa que intentar explicar en este momento no viene mucho a cuento. Por eso el movimiento surgido hace unos meses donde un grupo de policías y guardias civiles crearon una asociación, Jusapol, que en poco tiempo ha conseguido unir y movilizar a miles de funcionarios policiales en toda España bajo dos palabras concretas: equiparación salarial, cosa que por cierto tanto sindicatos como asociaciones llevamos muchos años haciéndolo, además de reclamar derechos que en la Guardia Civil dejan mucho que desear. Han sido unos meses de ilusión, de remar todos en el mismo barco por un solo objetivo y además apoyados masivamente por la ciudadanía en general, no en vano las dos instituciones son de lo más valorado generalmente en las encuestas del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas).

Pues bien el acuerdo firmado, dentro del marco de una negociación no una imposición, para unos no es la equiparación salarial tal cual se deseaba, pero para otros muchos y sobre todo los representantes de miles de policías y guardias civiles es un buen acuerdo, una buena negociación que es el punto de partida para llegar a la equiparación plena. ¿Por qué? Porque el acuerdo, que no es de palabra sino por escrito, es un acuerdo de mínimos y eso cualquiera que tenga un poco de conocimiento sobre un proceso de negociaciones sabe que es una buena negociación. Este año 2018 ya se verán incrementadas las nóminas de guardias civiles y policías hasta llegar al año 2020, donde un guardia civil verá incrementada su nómina en 721 euros y un policía nacional en 561 euros. Y todo eso sin pérdida de derechos sociolaborales que pretendía la Administración, además de que se garantiza mediante la contratación de una auditoría externa acompañada del ministerio y las organizaciones representativas para que en el proceso si hay desajustes económicos se regularicen así como la tramitación de una Ley de Igualdad Retributiva que garantice que en el futuro no se vuelvan a repetir los desajustes en sueldos de funcionarios de Policía y Guardia Civil. Los excesos verbales y gráficos en redes sociales y manifestaciones quemando carteles con fotografías de representantes policiales, tildando de traidores y otras lindezas a los propios compañeros no tienen razón de ser, se puede discrepar pero no llegar a esas situaciones.

Cabría recordar a muchos de los que ahora critican que para llegar a la situación actual tanto sindicatos policiales como asociaciones de guardias civiles gracias al desgaste personal en forma de sanciones disciplinarias muy duras con un coste elevado en lo profesional y en lo personal se ha conseguido que en la Policía Nacional existan esos sindicatos y en la Guardia Civil asociaciones profesionales aunque todavía muy lejos de los compañeros de azul.

En AUGC sabemos de ello porque además del régimen disciplinario, que ya es duro, los guardias civiles tienen que torear con una espada de Damocles permanente en forma de Código Penal Militar que a menudo y muy alegremente es utilizado para amedrentar y dar toques de atención, la hemeroteca ahí está con numerosos guardias civiles expulsados, desterrados en forma de ceses en el destino e incluso ingresados en prisiones militares simplemente por reclamar derechos, no sólo dinero. Menos mal que llega la Semana Santa y será buen momento para realizar un acto de contrición y repasar detenidamente el acuerdo firmado, porque es un buen acuerdo. Y, además, lo bueno que es leer para luego poder opinar con propiedad.

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