Crónica de una muerte anunciada: las plusvalías por herencia

La política municipal está para dar respuesta a las necesidades de los vecinos, no para crearles nuevos problemas económicos. Este es un mal generalizado, un impuesto inasumible para muchos

El martes los malagueños y malagueñas comenzamos el día con la alegría de leer en el 'SUR' que Yolanda Ochando, que ha sido durante mucho tiempo la voz y el rostro en nuestra ciudad del drama de las plusvalías por herencia, le había ganado la batalla al gobierno municipal por este injusto tributo que le había obligado a endeudarse.

Yolanda es una persona luchadora, una trabajadora incansable, que siempre te recibe con una sonrisa amable. Esta madre de tres hijos tuvo que reinventarse para sacar su familia adelante, se hizo autónoma y montó un taller de bordado, de los mejores de Málaga. Yolanda, con su marido en situación de desempleo, tiene problemas para llegar a fin de mes, pero jamás pensó que el mayor de sus problemas económicos sería perder a su madre. Porque, a la pérdida, siempre traumática, de una madre, Yolanda cayó en la cuenta de que debía añadir importantes pagos a la Hacienda pública.

El mayor de sus temores era el impuesto de sucesiones. Desde los medios de comunicación y las redes sociales, algunas personas malintencionadas, habían bombardeado los hogares andaluces con la falsa creencia de que este impuesto hacía mella en todas las herencias. Cuando se dispuso a liquidarlo, tuvo que hacerse fuerte, porque no sabía qué se encontraría tras rellenar el impreso, pero la sorpresa fue mayúscula cuando le dijeron que no tenía que pagar absolutamente nada. Cabe recordar que en aquel entonces sólo se tributaba este impuesto cuando se heredaba más de 250.000 euros. En la actualidad ese límite ha subido hasta el millón de euros. Respiró tranquila, pensaba que ya sólo tendría que hacer frente a los gastos notariales derivados del cambio de nombre de la vivienda. Sin embargo, le advirtieron que debía ir a Gestrisam, organismo dependiente del Ayuntamiento de Málaga, a liquidar las plusvalías por esa casa. Ella, como la mayoría de los malagueños, se acercó pensando que esto sería un trámite administrativo menor, y ahí llegó el problema y la fuente de sus desvelos: 8.400 euros le cobraban de plusvalías por una casa que apenas tiene un valor catastral cercano a los 50.000 euros.

Yolanda podría ser Julia, Felipe o Luis, ya que este no es un problema aislado, es un mal generalizado, un impuesto inasumible para muchos. Lo dije desde esta tribuna hace algunos meses y me reafirmo hoy, cuando los tributos no se aplican con criterios de equidad y progresividad significa que se está fallando, y en eso está fallando flagrantemente nuestro Ayuntamiento.

El impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana, como legalmente se denomina la plusvalía, es un tributo municipal que efectivamente afecta a todos los municipios. El problema es que no todos los ayuntamientos deciden hacerlo tributar de la misma manera, y ahí radica el sentido de sensibilidad del mismo. Mientras hay municipios de nuestro entorno que no cobran plusvalías por herencia, el último en sumarse ha sido Rincón de la Victoria, en Málaga se pagan y con creces, aplicándose el gravamen más alto del 29%.

Hace escasos meses exigí a Francisco de la Torre y su concejal de economía, Carlos Conde, que fueran valientes y retrocediesen en ese afán confiscatorio. La respuesta no pudo ser más obstinada, si no cobramos las plusvalías por herencia no cuadramos presupuestos. Este equipo de gobierno no entiende que se trata de un elemento de justicia. Entiendo que bonificar estas plusvalías supondrían eliminar aproximadamente 18 millones de las arcas, pero antes deben entender que de no hacerlo estaremos creando serios problemas a muchas familias que tienen que endeudarse, rehipotecarse o incluso, en los casos más traumáticos, rechazar una herencia que por derecho es suya.

La política municipal está para dar respuesta a las necesidades de los vecinos y vecinas de esa ciudad, no para crearle nuevos problemas económicos. Si existe una infrafinanciación por parte estatal como apuntaba días atrás el señor de la Torre en sus redes sociales, lo que debe hacer es quejarse directamente al Gobierno y buscar los mecanismos que cambien esta situación, pero no puede echar sobre los hombros de todas las personas que heredan, y sin distinción, el problema que él mismo ha creado como alcalde, al convertir a nuestra ciudad en la más endeudada de toda Andalucía, que tiene en la actualidad más de 500 millones de déficit.

No tiene sentido seguir haciendo oídos sordos al justo clamor ciudadano en torno a las plusvalías por herencia. Sólo en esta semana la Plataforma de Afectados por las Plusvalías por Herencia en Málaga ha recibido cientos de peticiones de revisión de casos, así como muchas otras peticiones de adhesión. En las redes sociales los comentarios se cuentan por miles. La indignación de los malagueños es máxima, por eso hoy escribo la crónica de una muerte anunciada, la de las plusvalías por herencia. En la mano del alcalde está acabar con ellas, sino a buen seguro en 2019, con el apoyo democrático de la ciudadanía malagueña, seremos otros quienes acabaremos con tan injusto tributo.

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