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CRITERIO MUY DESIGUAL

El árbitro

MARTÍN NAVARRETE

No le planteó problema alguno el partido al navarro Undiano Mallenco, colegiado veterano con 323 partidos dirigidos en Primera División. Pese a esto, si bien es cierto que no es un árbitro que busque complicaciones, sí que muestra en muchas fases del juego cierta relajación que lo lleva a mostrar una desigualdad de criterios con unos y otros. En este sentido, lo más relevante fue no amonestar a Pablo Hernández al derribar de forma clara a Rolan después de aplicar la ventaja y, sin embargo, mostrar la amarilla a Rosales por una leve acción sobre Sisto.

Lo mejor en el día de ayer fue algo que siempre lo distinguió, que es la flema y serenidad en el control del juego, y también conviene destacar la buena condición física que ostenta pese a su veteranía, lo que le permite desplazarse con rapidez atendiendo a las exigencias del juego. Logró aplicar la ventaja en muchas ocasiones y eso que el partido no tuvo un ritmo muy acelerado, lo que le posibilitó una dirección más cómoda. Se le reclamaron penaltis en el área malaguista, pero en ninguna de ellas hubo acciones punibles de los jugadores visitantes.

La condescendencia que mantuvo con el rigor que se ha de aplicar en el uso de las amonestaciones. A la ya comentada de Pablo Hernández en el primer periodo, se ha de destacar la permisividad con Iago Aspas, ante las continuas protestas en el segundo tiempo. Si hubiese sido el criterio correcto, el gallego no debería haber acabado el encuentro. Sí acertó en amonestar a Hugo Mallo y Jony por sendos derribos sobre Rolan y Success, lo hizo de forma salomónica con Torres y Aspas por una fricción leve que lo pudo resolver con una llamada de atención.

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