Cristo de la pierna ortopédica

«Restituirle las piernas al Cristo Mutilado sería como colocarle dos brazos a la Venus de Milo»

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Dentro de esta incertidumbre no hay ni una sola semana en la que no se produzca un acontecimiento que se convierte en noticia y que es una razón más para comprar el periódico. La favorita de esta semana ha sido la siguiente: «La Cofradía del Mutilado convoca un cabildo para decidir si se le restituyen las piernas al Cristo». No negarán que esto tiene chicha. Bajo una propuesta aparentemente sencilla se esconden todo tipo de bifurcaciones posibles con muchos hilillos argumentales donde todo emana de un pensamiento que no deja de ser interesante y de aportar productividad. En definitiva, nuestra vida sería más aburrida si no hubiese en el mundo gente que pensara así, del mismo modo que resulta estupenda la existencia de este tipo de debates.

Esto da tanto de sí que resulta difícil tomar partido. En un primer momento, colocarle la pierna al Mutilado podría parecer una afrenta a su propia trayectoria. Lo primero que uno se plantea es si en ese caso se debería plantear también un cambio de nombre que respondiera a su ulterior condición, en una imagen que ya de primeras sugiera situaciones confusas sobre todo para los foráneos, pues podría pensarse que entre todos los cristos que hay en la nóminas cofrade, había uno que de verdad estaba mutilado, o que si acaso no puede adorar a este Cristo un fiel con todas sus extremidades intactas. ¿Sería este procedimiento semejante a proponer el blanqueamiento del Cristo de los gitanos? No lo parece, pero si se antoja levemente similar a colocarle los dos brazos a la Venus de Milo.

Pese a mi condición de cofrade de nacimiento he de reconocer que jamás he visto a este Cristo en persona, y tampoco conozco todos los detalles de su pierna extraída en los tumultos antifascistas del 36 y que de existir, todavía ilesa, sería un ejemplo paradigmático de reliquia anticlerical. Sí he visto alguna foto de su última procesión en 1976 y tengo que reconocer que la imagen tiene un indiscutible punto de mal rollo. Produce cierta inquina. Hay que aclarar que al Mutilado no le falta una pierna, sino las dos, y que la derecha termina en una punta afilada dando una estampa violenta, como la de ese androide hecho de mercurio en Terminator 2. Quizá por uno de estos motivos se señala que la restitución de las piernas al Mutilado supone, con perdón, dar un gran paso hacia su salida procesional en una Semana Santa del futuro, cuando la Manquita tenga los dos brazos y el Mutilado parezca que ande. La operación no será sencilla, esto no se arregla con un poco de cola y dos troncos (otra cosa es que queramos que se note). Las cosas hay que restituirlas al momento; esto se debería haber hecho antes. Mientras tanto aumenta la curiosidad por saber qué se dirá en ese cabildo y cuál será el resultado final.

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