Creer o no en Salud

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La Consejería de Salud tiene por delante un trabajo ineludible que acometer. No es otro que recuperar la confianza de los profesionales. La gente, por muy crédula que sea, ya no se cree nada. Los trabajadores sanitarios hace tiempo que perdieron la fe en los que mandan en la consejería y en el SAS. El escepticismo se ha instalado con mando en plaza en hospitales y centros de atención primaria. Revertir esa situación y conseguir que médicos, enfermeros y el resto de personal asuman como cierto lo que les dicen sus jefes es complicado, porque ha habido muchas promesas y muy pocas realidades. El movimiento se demuestra andando y no dando doctrina. La consejera de Salud, Marina Álvarez, en una entrevista publicada el pasado domingo por SUR, aseguró que se realizarán más contrataciones de profesionales, que se potenciará la atención primaria, que habrá una mayor coordinación entre los médicos de familia y los especialistas de los hospitales, que se mejorará la asistencia en las urgencias, que se combatirán las listas de espera, que se construirá el tan necesario hospital en Málaga capital y que se dispondrá de dinero para la ley que combatirá la obesidad, entre otras actuaciones programadas para dar un fuerte impulso a la sanidad pública, que está muy tocada tras varios años de recortes. Las declaraciones de Marina Álvarez denotan optimismo y abren un claro donde solo había oscuridad. Sin dudar de la palabra de la consejera, la pregunta es: ¿se cumplirán todas las actuaciones anunciadas o se quedarán en humo de fogata? Aunque hay que mantener la esperanza, que es lo último que se pierde, aquí ya se han perdido demasiadas cosas y no es plan de dejarse más tiradas por el camino.

Marina Álvarez debe vigilar con lupa que las cuestiones que hay previstas se ejecutan. Todas son necesarias. Así que no caben dilaciones ni dejar para mañana lo que se puede hacer hoy. Además de gestionar bien, es imprescindible convencer a los profesionales de que esta vez sí que hay luz al final del túnel. No vale con decir vamos a llevar a cabo esto o lo otro. Hay que hacerlo y demostrar que las palabras no se las lleva el viento. El SAS tendrá en 2018 un presupuesto de 9.013 millones de euros: el mayor de su historia. Ese dinero hay que emplearlo con eficacia y de modo que se beneficie a los ciudadanos y que suponga un estímulo para unos trabajadores sanitarios cansados de soportar penurias y de sacar adelante su labor con escasos recursos y sin el apoyo de quienes más tendrían que alentarlos. La credibilidad cuesta mucho ganarla y se pierde en un minuto. Salud y el tienen que recuperar la suya.

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