La Tribuna

El coste de la estupidez

Si la burguesía catalana se alía con anticapitalistas, uno de los dos está engañando al otro. Un pacto antinatura no puede acabar bien y en este caso ya sabemos quién ha sido timado

JUAN CAMPOS SÁNCHEZECONOMISTA

Rosa Montero escribió recientemente un artículo muy interesante sobre la estupidez. Citando a Carlo María Cipolla y su librito 'Allegro ma non troppo', disecciona la estupidez y llega a la preocupante conclusión de que es más peligroso el estúpido que el malvado. Sobre esto podríamos hacer correr ríos de tinta en los momentos actuales en que malvados y tontos están a punto de provocar una catástrofe en el reino más antiguo de Europa.

Es más peligroso Puigdemont que Mas. En el último momento, cuando habían salido 1.800 empresas de Cataluña, el malvado, el inventor y promotor de este desaguisado, el doctor Frankenstein, tiró de las riendas a su monstruo pero ya era tarde. La estupidez desbocada y jaleada por Esquerra y las troskystas no tiene freno de mano ni seguro a terceros. Consecuencias de pactos imposibles y alianzas irracionales.

Si la burguesía catalana se alía con anticapitalistas, uno de los dos está engañando al otro. Un pacto antinatura no puede acabar bien y en este caso ya sabemos quién ha sido timado, basta ver si entre los huidos y los encarcelados hay alguien de la CUP.

Durante el tercer trimestre de este año, antes de influir la crisis catalana, el crecimiento de España y las comunidades iba viento en popa y con nueve autonomías creciendo por encima de la media nacional: Valencia (3,8); Cataluña (3,6); Canarias (3,5); La Rioja y Navarra (3,4). Estas cinco comunidades que crecen más que la media nacional junto con Madrid y Aragón han superado a la que se disputaba los primeros puestos del ranking, que es Baleares; con una tasa del 3,1 igual a la media nacional.

En la otra cara de la moneda tenemos ocho comunidades que no llegan a la media, encabezadas por Extremadura (2,0) y Castilla-La Mancha (2,3), siendo significativo que Andalucía (2,9) supere al País Vasco (2,8), aviso a navegantes. También es relevante que Canarias se sitúe en el tercer puesto superando, no solo a Baleares, también a Madrid (3,3), sin duda debido a su gran año turístico que esperamos se mantenga.

Visto el panorama regional y subrayando ese segundo puesto de Cataluña, mucho nos tememos que para el cuarto trimestre las cosas cambien. Las previsiones son de una pérdida de cuatro décimas si la crisis es temporal y se resuelve con las elecciones; el coste para Cataluña sería de 4.000 millones. Si la crisis es duradera, con un periodo prolongado sin encontrar la estabilidad, el crecimiento en Cataluña podría bajar a 1,5 (13.000 millones de coste) y no se descarta que entre en recesión de prolongarse la situación más allá de 2019.

Como vivimos en una economía global y permeable, esta situación está afectando y afectará al resto de España de manera significativa. Si la incertidumbre se mantiene más allá de 2018, según estimaciones del Banco de España a través de simulaciones de periodos históricos de inestabilidad, podría darse un impacto sobre el PIB de la nación de 2,5 puntos, lo que equivale a 29.000 millones de coste. Todo esto en un momento en que la salida de la crisis anterior se veía próxima, con los buenos datos de empleo, unos años turísticos inmejorables y un aumento sin precedentes de las exportaciones.

La incertidumbre genera menor consumo y lleva a los particulares a posponer sus decisiones de inversión, igualmente las empresas congelan sus proyectos o los deslocalizan. En Cataluña, últimamente, los centros comerciales han sufrido un descenso de ventas de un 20%, mismo porcentaje de caída que las reservas turísticas. La venta de coches ha caído un 30%, así como el transporte de mercancías baja un 21%. Se están anulando cruceros y congresos y el dato importante y definitivo para saber si esto les/nos va costar un disgusto mucho más serio es la posible cancelación del próximo Mobile World Congress, previsto para principios de 2018. Crucemos los dedos porque cuesta mucho conseguir un evento de esta naturaleza y cuando se consolida no es buena idea tirarlo por la borda.

Por tanto, estupidez no, lo siguiente. Se han dejado engañar por sus socios cuya razón de existir es acabar con el capitalismo, pero poniendo a los mismos capitalistas en la trinchera para que se las den todas, y ellos de rositas (más bien de negro). Jugada maestra. Ahora están pensando su próxima estrategia para el 21-D.

La única tabla de salvación está en ese día. Conseguir la estabilidad y serenidad para lamer las heridas y plantearse de nuevo el futuro. A esto no ayuda la decisión de la jueza Lamela, que aunque jurídicamente impecable y moralmente intachable, hemos de admitir que bastante inoportuna de cara a la solución rápida del problema. Estoy convencido de que esto ha sido un duro golpe para Rajoy. Una vez situada la estupidez en Bélgica, donde pasa desapercibida, y totalmente desorientados y vencidos por el éxito los independentistas, se produce la prisión incondicional del Govern y otra vez se reagrupan con más virulencia. Una lástima.

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