«Estaréis contentas»

Vienen curvas

Ana Barreales
ANA BARREALES

El Consejo de Ministras y Ministros ha traído cola. «Estaréis contentas», me soltó un compañero el otro día, como si nos hubieran dado un caramelito en premio a tanta manifestación. Hombre, pues sí, ya era hora de que alguna vez se invirtiera el porcentaje, pero tampoco vamos a dar palmas con las orejas por eso. Se trata de que sea 'lo normal', unas veces un poco arriba y otras un poco abajo. Y que no haya ni que establecer cuotas para que no se 'olviden' de nombrar mujeres, ni que te feliciten cuando hay más que hombres. Otro de los clásicos comentarios es: «A ver ahora cómo lo hacen». Como si por ser mujeres tuviéramos que esperar que lo hicieran mejor. Pues es una incógnita, como cuando los cargos los ocupan hombres. En eso, precisamente, consiste la igualdad.

Estoy convencida de que ahora nos asombramos de cosas que dentro de cinco años nos parecerán polémicas ridículas. Por ejemplo, lo de no utilizar ni Biblia ni crucifijo en el juramento. Si es que lo llamativo era seguir utilizando símbolos religiosos en un país en el que solo hace falta darse una vuelta por la misa del domingo para darse cuenta de la escasa afluencia y de que los asistentes suben considerablemente la edad media de la población.

Más anacrónico resulta que hace unos pocos años hubiera manifestaciones en España contra el matrimonio homosexual «porque rompía la familia» convocadas por el PP. O las reacciones a que una mujer fuera ministra de Defensa y estuviera embarazada.

La segunda polémica fue con el juramento que inició Carmen Calvo del «Consejo de Ministras y Ministros». Dice la RAE que «induce a la confusión al estar el valor genérico del masculino gramatical fuertemente asentado en el sistema lingüístico español». (Cuántos problemas para esto y qué rapidez para incluir vallenato o posverdad). Pues no es la única cosa 'fuertemente asentada' que está cambiando. Históricamente en casi todos los foros había mayoría masculina, pero afortunadamente esa situación ya no es así y el lenguaje evoluciona. ¿Y si fueran todas mujeres menos un hombre habría que seguir diciendo 'Consejo de ministros'? Un curioso experimento publicado esta semana sobre cómo las minorías convencen a las mayorías para que se produzca un cambio social determina que hace falta un 25 por ciento de población comprometida que se implique en él. Parece que en la RAE no hay suficientes activistas.

Siempre me ha parecido que empobrece el lenguaje eso de usar la doble terminación en femenino y masculino compulsivamente y tampoco creo que haya que contar cada vez que se hable cuántos hay de cada sexo para utilizar un genérico u otro. Pero hay ocasiones históricas en las que conviene visibilizar que se ha dado un paso importante. Esta vez lo del Consejo de Ministras y Ministros nos lo hemos ganado.

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