Consejo de Ministras

JOSÉ MARÍA CALLEJA

Podía Pedro Sánchez haber formado un Gobierno de 'muy cafeteros', un ramillete de aquellos que le apoyaron cuando, en solitario, recorría España en un utilitario, como un vendedor de biblias en el desierto, cuando algunos periodistas en Madrid decían que la gente se olvidaría de sus apellidos. Pero va el tío y monta un Ejecutivo de mujeres; mujeres extraordinariamente competentes: Calvo, Delgado, Calviño, Montero, Valerio, Maroto, Ribera..., formadas, políglotas, algunas feministas con trienios, de cuando el feminismo no estaba de moda. No sé lo que durará la legislatura, pero parece que esta alineación exhibe un tipo de juego que aspira a sobrevivir al 2020, final de la cita legislativa.

Casi en cuestión de horas, hemos pasado del 'Sánchez no existe' y 'Rajoy sobrevive', a que el matrimonio Rajoy dona su colchón de la Moncloa y Sánchez arma una alineación feminista y europeísta que se diría que tenía rumiada desde hace tiempo. Podemos, que ha despedido a Rajoy con comprensible pena cómplice, se muerde las uñas después de su plebiscito inmobiliario, esperando el momento de asaltar el poder y sustituir al PSOE. Lo va a tener muy complicado con este Gobierno, al que no ha sido llamado. (Meter a Errejón hubiera sido una bomba para Pablo). La gente no les perdonará una oposición picajosa que facilite la vuelta del PP. Ciudadanos se ha quedado agarrado a la brocha: pensaban que el PP se cocía en su propia salsa, que en las próximas generales lo sustituían y hoy están en riesgo de que José María Aznar, desleal para muchos del PP, les eche un piropo para recrear el centro derecha y les hunda.

Hay un clima de emoción y esperanza en buena parte de los españoles. Es un Gobierno que ha devuelto la ilusión y la alegría a los que pensaban resignadamente que Rajoy era como el fútbol, un deporte en el que gana siempre Alemania. Un ser despreciable para Rajoy, un tal Sánchez, ha ganado en la prórroga al PP. Rajoy se ha dado a las sobremesas navideñas de fiesta de empresa y vive sin vivir en él. En cuestión de horas se ha cambiado radicalmente la agenda del debate público: si hay mujeres, si están preparadas, si debe llamarse Consejo de Ministras; la imagen triste de la Gürtel, de un partido golpeado por la corrupción ha quedado relegada.

Después de las risas que provocó en algunos el Gobierno paritario de Zapatero, hemos pasado a un Gobierno mayoritario de mujeres, que va más allá en número de mujeres del que establecieron las leyes contra la violencia de género, igualdad o matrimonios de personas del mismo sexo. El traspaso de poderes está siendo modélico, particularmente el de Carmen Calvo con Soraya Sáenz de Santamaría. Pedro Sánchez es presidente y a poco bien que lo haga puede ganar las próximas generales. Ayer estaba acabado.

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